Un nuevo recorrido por Los Andes


Por Verónica Rosero, Metropolitan Touring Ecuador

Una vez más recorriendo los Andes ecuatorianos, aunque se podría decir que he pasado varias veces por esta zona, cada experiencia ha sido diferente y especial. Esta vez empezamos nuestro recorrido por un mercado en la pequeña población de Sangolquí, llegamos al mercado de frutas y verduras donde descubrimos la variedad de colores que ofrece esta tierra ecuatoriana, haciendo que tengamos frente a nuestros ojos un pequeño arco iris en manos de nuestra gente que amable nos sonríe y nos ofrece sus productos.

Siguiendo nuestro camino, llegamos a la Hacienda Santa Rita, donde viviríamos una experiencia de aventura. Nos preparamos con los equipos necesarios y estábamos listos para volar sobre las copas de los arboles, pero no teníamos alas… aunque uno puede sentirse como si las tuviera haciendo canopy.  En siete líneas, al principio con temor, pudimos ver la vegetación de Los Andes por la que surcaban pequeños riachuelos por la altura, pero luego simplemente con la confianza de sentirnos seguros disfrutamos esta inolvidable experiencia .

Siguiendo nuestro camino hacia el sur, pasando por largas alfombras de toda gama de verdes en nuestras montañas y sembríos, llegamos a la ciudad  de Baños, población turística por excelencia, la que ofrece varias actividades de aventura, además de relajación y salud en sus aguas termales, llegamos a descansar ya que al siguiente día disfrutaríamos de uno de mis lugares favoritos en este diverso país, la cascada del Pailón del Diablo. Tomando la vía hacia la Amazonia podemos observar el cambio de vegetación que pasa de arbustos a orquídeas, siguiendo la carretera junto al rio Pastaza, pasando por pequeñas cascadas  y  la puerta del cielo por la que pasamos debajo y dio un pequeño baño a nuestro transporte.  No podíamos dejar de hacer el cruce en tarabita, de un lado al otro del rio, sintiéndonos nuevamente como aves mirando desde las alturas otra de las cascadas de la zona, el Manto de la Novia y las curvas que dibuja el rio Pastaza.

Finalmente, llegamos al Pailón del Diablo, luego de caminar alrededor de veinte minutos nos encontramos con la potente caída de agua de esta cascada la cual podemos observar desde cada uno de los balcones que se han construido para estar cada vez más cerca, sentir la fuerza del agua mojándonos el rostro y contagiarnos de su energía, sin dejar de extasiarnos con su belleza. Luego de esta experiencia con la naturaleza, estábamos listos para seguir a nuestro destino, la ciudad de Riobamba, localizada a los pies del imponente Chimborazo, el nevado más alto del Ecuador con 6800 metros de altura.

Al siguiente día, nos despertamos muy temprano preparados para conocer a unos personajes andinos que esperaban nuestra visita. Ante la mirada del Chimborazo, conoceríamos a nuestras amigas las llamas, quienes sin miedo nos daban la bienvenida y nos permitían acercarnos a conocer más de su modo de vida siempre bajo el cuidado de sus amos, gente humilde y hospitalaria que compartió unos minutos de su día con nosotros; pero debíamos continuar nuestra travesía por los caminos de los Andes y sus hermosos campos verdes, así llegamos a Ingapirca, una fortaleza cañarí-inca que nos deja ver el paso de estas culturas en nuestro país y su culto al dios sol.

Continuamos nuestro camino hacia una de las ciudades más bonitas del Ecuador, Cuenca,  rodeada de cuatro ríos con casas colgantes y uno de los más encantadores centros históricos de Latinoamérica. Esta ciudad, además de sus casas coloniales y balcones de hierro forjado, tiene una gran riqueza artesanal siendo uno de sus principales productos los muy famosos “panamá hats” o sombreros de paja toquilla, que tienen su verdadero origen en el Ecuador; observamos el proceso de su fabricación, que se ha mantenido durante muchos años y que nos da un producto de exportación elegante y reconocido a nivel mundial. Nuestro recorrido por la ciudad siguió por calles empedradas, plazas y la imponente catedral de Cuenca, una de las más bellas del mundo.

De esta manera terminó nuestro itinerario por los Andes ecuatorianos que en pocos días nos entregó las más diversas experiencias, imágenes y momentos inolvidables.

Si quieres conocer más de Los Andes en Ecuador, por favor visita el sitio web de Metropolitan Touring.

A Journey of Discovery through the Ecuadorian Andes


By Veronica Rosero, Metropolitan Touring Ecuador

Once again traveling through the Ecuadorian Andes… Although I have passed many times through this region, every experience has been special and different. This time, our first visit was to the fruit and vegetables’ market in the small village of Sangolqui, where we discovered the variety of colors that the Ecuadorians’ land placed before us, allowing us to discover a little rainbow in the hands of our generous people, who present us their products with a big smile.

Our next stop was the Hacienda Santa Rita, where we lived an amazing adventure. We had been prepared with the necessary equipment and we were ready to fly over the trees, but we didn’t have wings… although it felt like we grew them as we began the first zips of the zipline canopy tour. Over the course of the seven lines at Santa Rita, we were able to observe Andean vegetation below, and small rivers coursing through the green — at the beginning with fear, due to the height we travelled above the landscape, but later our confidence grew and it was magical to glide effortlessly above the scenery amid the mountains: an unforgettable experience.

Continuing our route to the south, through chequerboard fields of rich green colors, over mountains and down valleys, we arrived at the town of Baños. This is a small town which lives mainly from tourism, offering many adventure activities, besides relaxation and health in its thermal baths. To end the day, we arrived at the hotel to rest as much as possible, since the next day we were expecting one of my favorite places on this wonderful country: the waterfall called the Devil’s Cauldron (Pailón del Diablo).

 On the way to this magical place, we were able to observe the dramatic change of vegetation from bushes to orchids, following the road that runs alongside the Pastaza River, passing by small waterfalls and the “heaven’s door” where our transport took a shower beneath the water of the tunnel bored through the mountainside. We passed from our side of the river to the other by air, by using a “tarabita” cable car; we felt like birds, looking down on waterfalls like the Bride’s Veil (Manto de la novia) and the sinuous curves etched out of the hills by the roiling Pastaza river.

 Following a downhill walk of about 20 minutes, finally, we arrived at the Devil’s Cauldron waterfall. Here we were overwhelmed by the power of the water, which can be observed from a number of balconies built into one side of the cliff, so that people can get closer to the water and feel the drops on their face and be filled by the falls’ energy and beauty.  After this encounter with nature, we were ready to continue to the city of Riobamba, our next destination, located on the slopes of Chimborazo, the highest snow-capped volcano in Ecuador, at 6,800 meters.

The next day, we woke up early to meet an Andean animal of some fame. Under the timid eyes of Chimborazo, we met our friends the llamas, who without fear welcomed us to their homes and let us learn more about their ways of life, under the care of their owners: modest and friendly people who shared with us some cherished moments. We then continued our trip south through the Andes and their lovely green fields. We arrived to Ingapirca, a Inca-Cañari fortress that allows the visitor to trace the history of these cultures in our country and understand the way in which they worshipped the sun.

 Out trip was to end at one of the most beautiful cities in Ecuador, Cuenca, surrounded by four rivers, with colonial houses and one of the most charming historic centres in Latin America. This city has a great richness on handcrafts, including the famous, and misnamed, “Panama hats” which have in fact been made in Ecuador for generations.  We watched the skilled craftsman given them the finishing touches that give us an elegant and well-recognized product the world over.

At the end of four days, our journey through the Andes came to an end, filling us with a diversity of experiences, images and unforgettable moments.

If you want to know more about Los Andes in Ecuador, please visit Metropolitan Touring’s website.