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THE IGUAZÚ WATERFALLS, THE IDEAL PLACE FOR MY HONEY MOON.


The Honey Moon is a fascinating and unrepeatable trip. My husband and I had the dream of knowing the Iguazú Waterfalls and this was the destination chosen for our Honey Moon.

The Iguazú Waterfalls are a unique show of the nature, considered as one of the greatest wonders of the World because of its indescribable natural beauty, a mix of impressive views, sounds and emotion. At the moment as we arrived, we were astonished by the big rivers, the red land and the virgin forest covered by big trees, with extraordinary flora and fauna.

The first day of our stay, holding hands, we started our path along the gateways of the Iguazú National Park. The mystery of life was exploding around us: the charming little monkeys were jumping from branch to branch, noisy and restless, surprising everyone with its tricks. The birds filled the air with its melodious trills. After that, we were surprised by the funny parade of a family of coatis who awaked the funniest smiles while they were passing by.

At the end of the gateway, a spectacular view of the Devil’s Throat was waiting for us. The sweeping violence with which the water falls from these huge natural waterfalls is an overpowering spectacle. The vapor made by the fall of the water, produce a permanent fog, in which the sun rays formed lots of rainbows of an unsurpassed beauty.

In the evening we returned to the park to walk the runways in the light of the moon. The magic adventure of sharing this unique feeling of being in idyllic places was, no doubt, a delightful experience that left etched in our memories as one of the most exciting moments of our life together, as a couple.

The following day, we venture on a journey through the jungle for bird-watching. Just in front of our eyes, an impressive sight showed up: the imposing presence of vegetation strata overlapping from the floor to the high tops of the trees, the profusion of vines of all kinds and size, providing the best ambience for the settlement of several multicolor birds.

The bird-watching excursions are done early in the morning, time of the day in which the birds go out looking for food. The spectacle presented to us by the early hours of the day, with sunlight streaming through the foliage bathed in dew drops, is enhanced by the presence of the birds that begin their daily routines. Our senses, almost atrophied because of the urban life, were magically sharpened and was then, when we started to distinguish the beauty of a plumage, the melody of a song, the delicate grace of a flight…

Because of all these reasons, the Iguazú Waterfalls is one of the most amazing places in our country and an ideal destination to share a romantic moment. At every step, in every path, in every corner, you will find the magic, calling you to stop, to contemplate and even for one moment, to be part of this natural spectacle of life.

 

María Yanina Chilese

Sale Executive

METROPOLITAN TOURING ARGENTINA

 

LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ, EL LUGAR IDEAL PARA MI LUNA DE MIEL.


La Luna de Miel es un viaje fascinante e irrepetible. Con mi esposo, teníamos desde hace tiempo el sueño de conocer las Cataratas del Iguazú y ese fue el destino elegido para nuestra Luna de Miel.

Las Cataratas del Iguazú conforman un espectáculo único de la naturaleza, considerado como una de las grandes maravillas del mundo por su belleza natural indescriptible, mezcla de impresionantes vistas, sonidos y emoción. Apenas llegamos, quedamos maravillados por los grandes ríos, la tierra roja y la selva virgen cubierta de árboles gigantes, con flora y fauna extraordinarias.

El primer día de nuestra estadía, tomados de la mano, comenzamos nuestro recorrido por las pasarelas del Parque Nacional Iguazú. A nuestro alrededor estallaba el misterio de la vida: los simpáticos monitos saltaban de rama en rama, bulliciosos e inquietos, sorprendiendo a todos con sus piruetas. Los pájaros llenaban el aire con sus trinos melodiosos. Luego, nos sorprendió el gracioso desfile de una familia de coatíes, que despertaron a su paso las más divertidas sonrisas.

Al final de la pasarela nos aguardaba una espectacular vista de la Garganta del Diablo. La violencia arrasadora con la que se precipitan las aguas de estas enormes cascadas naturales es un espectáculo sobrecogedor. El  vapor provocado por la caída del agua produce una niebla permanente, en la cual los rayos solares conforman múltiples arco iris de insuperable hermosura.

Por la noche volvimos al Parque para recorrer las pasarelas a la luz de la luna. La mágica aventura de compartir esta vivencia única dentro de un entorno de ensueño fue sin dudas una experiencia deliciosa que quedó grabada a fuego en nuestra memoria como uno de los recuerdos más emocionantes de nuestra historia en común.

Al día siguiente, nos aventuramos en una travesía por la selva misionera para realizar avistaje de aves. Ante nuestros ojos se desplegó un espectáculo imponente: la impactante presencia de varios estratos de vegetación superponiéndose desde el suelo hasta las altas copas de los árboles, la profusión de enredaderas de todo tipo y tamaño, las cuales crean un intrincado y enmarañado soporte para numerosas epífitas que cuelgan de todo lo que les puede brindar algún tipo de soporte; proporcionando el espacio de contención para numerosas especies de aves multicolores.

Las excursiones de avistaje se realizan muy temprano por la mañana, momento del día en el cual las aves salen en busca de alimento. El espectáculo que nos presentan las primeras horas del día, con la luz del sol fluyendo a través del follaje bañado por las gotas del rocío, se ve realzado por la presencia de las aves que comienzan sus rutinas diarias. Nuestros sentidos, ya casi atrofiados por la vida urbana, se aguzaron mágicamente y fue entonces cuando comenzamos a distinguir la belleza de un plumaje, la melodía de un canto, la delicada gracia de un vuelo.

Es por todo esto que las Cataratas del Iguazú es uno de los lugares más increíbles del país y un destino ideal para compartir un momento romántico. A cada paso, en cada sendero, vas a encontrar algo que llama a detenerte, a contemplar y hasta por un momento, a ser parte del espectáculo natural.

Maria Yanina Chilese

Ejecutiva de Ventas

METROPOLITAN TOURING ARGENTINA

LA NAVIDAD QUE YO RECUERDO


Diciembre en Argentina es un mes de mucho calor, sobre todo porque tan sólo 3 días antes de Navidad comienza el verano.

Recuerdo que para esa fecha la rutina se repetía todos los años, sin dudar. Mis hermanas y yo llegábamos muy temprano el día 24 a la casa de mi abuela materna para ayudarla a preparar todo para la gran noche. Poco más tarde llegaban mis primos y juntos esperábamos ansiosos a que dieran las 12 para ir a buscar los regalitos debajo del arbolito de navidad, que días antes habíamos ayudado a armar con mucho entusiasmo e ilusión.

Por supuesto que no había ni grandes chimeneas, ni alces, tampoco grandes decoraciones, pero lo que siempre estaba allí, sin dudar, era la familia completa: grandes y chicos reunidos alrededor de una gran mesa (que a medida que pasaban los años se me hacía más pequeña, a pesar de que siempre fue la misma). Recuerdo a todos felices, expectantes, como si esa época del año fuera algo especial, algo mágico. Con el paso de los años pude darme cuenta de que quizás esta emoción con la que los adultos esperaban ansiosos la navidad, con la que preparaban todo con tanta anticipación y con la que esperaban el momento del reencuentro familiar, esa emoción, se producía porque cada noche buena les recordaba a las vividas de niños, cuando la navidad es más un cuento mágico que una noche cristiana o comercial. Es el compartir, disfrutar, emocionarse, reír, llorar, reencontrarse con viejos amigos y familia que vive lejos… es esa sensación de estar acompañados y de descubrir lo bueno y valioso que tenemos en esta vida.

De niña, me iba poniendo cada vez más ansiosa con cada minuto que pasaba y miraba el reloj constantemente… las once, las once y media, doce menos cuarto, doce menos diez… ya casi llegaba el momento… A partir de allí mi vista se concentraba en el cielo y, junto con mis hermanas y primos, buscábamos en la oscuridad a un hombre viejo, de traje rojo y con enorme barba blanca que traía una gran bolsa roja con autos, muñecas, bicicletas, pelotas y juguetes desde el Polo Norte que nunca supe cómo era en realidad, ¿había duendes fabricando juguetes?¿había una fábrica de juguetes?¿cómo era?… Al fin y al cabo mientras observavamos el cielo, Papá Noel llegaba por algún lugar escondido y sin darnos cuenta dejaba los regalos debajo del arbolito de navidad y otro año más nos lo perdíamos.  Había regalos para todos, grandes y chicos… ¡hasta para los abuelos!

De grande elijo Buenos Aires para festejar esta fiesta con mi familia, aunque hoy más pequeña que de niña. Recorrer Buenos Aires antes de Navidad es encontrarse con miles e inimaginables formas de expresar los mismos sentimientos.

Desde finales de noviembre y principios de diciembre comienzan los preparativos que logran transformar a la ciudad en una especie de gigantesco arbolito navideño, donde los negocios invitan a un viaje de fantasía e ilusión con sus vidrieras decoradas esperando la navidad.

Las calles de la ciudad no se quedan atrás. Las avenidas más importantes como la 9 de Julio, Callao, o Santa Fe pintan sus veredas de colores navideños y en cada esquina se puede notar ese espíritu que rodea a todo argentino los días previos a Navidad. Esa sensación mágica que aún no sé cómo definirla… Las calles tradicionales de los barrios típicos de la ciudad como Palermo, San Telmo, Belgrano, Recoleta, La Boca parecieran ser el centro navideño ya que los colores de Papá Noel pintan cada cosa que tocan.

Además del Obelisco, que suele estar decorado para esta época, cientos de otros árboles son iluminados todas las noches, dándole a la ciudad un aire festivo y cálido a la vez-

Por ello, si bien no existe la nieve de Nueva York, los alces de Montreal o los camellos y reyes de Medio Oriente, esta ciudad se torna inolvidable durante esta parte del año. Imposible de ser ignorada.

Buenos Aires nos permite volver a soñar como de pequeños… donde la navidad era mágica y nos permitía imaginar la posibilidad de encontrarnos con aquél Papá Noel con el que tanto soñábamos conocer…

María Noelia Bonvin     

Ejecutiva Administrativa

Metropolitan Touring Argentina

THE CHRISTMAS EVE THAT I REMEMBER


December in Argentina is quite hot, especially because only three days before Christmas, the summer begins.

I remember that in this time of the year, the routine was repeated, year after year, no doubt. The 24th, my sisters and I used to arrive early at my grandmother’s house to help her preparing everything for the big night. Few hours later my cousins arrived and we all waited quiet and anxious for the clock to give the 12 to go and get our presents under the Christmas tree, the one that I helped decorating, very exciting, some days before Christmas.

Of course, there were no big chimneys, no elk, or deer… not even big decorations; but what was always there, no doubt, was the whole family: adults, elderly and children. Everyone, together, gathered around a large table (that as the years passed it seemed to me that it was getting smaller, although it was always the same). I remember that everyone was happy, expectantly, as if that time of the year was special, something magic. As the time passed by, I realized that, maybe, that feeling with which adults expected Christmas, with which they prepared everything and with which they waited the family reunion, that excitement, was produced because every Christmas Eve reminded them the ones that they lived in their childhood, when Christmas is more a magic story than a Christian holiday. It is the shearing, the enjoying, the excitement, the laughs, the mourn, the meetings with old friends who live far away… it is that feeling of being together and discovering the good and valuable things we have in this life.

As a child, I used to get increasingly anxious with each passing minute and I was constantly watching the clock… the eleven o’clock, half past eleven, quarter to twelve, ten to twelve… it was almost the moment…. From there my eyes focused on the sky and, with my sisters and cousins, we looked for an old man in the dark, with a red costume and a big white beard, carrying a big red bag with cars, dolls, bicycles, balls and toys, coming from unimaginable places… But it always happened the same, in some distraction, Santa Clause landed who knows where his sleds, and left the presents under the Christmas tree, with name and surname so nobody confuse the packages. Everyone received gifts, adults and children… Even grandparents!

As an adult, I choose Buenos Aires to celebrate this holiday with my family, although now is smaller than 25 years ago. Visiting Buenos Aires before Christmas is having thousands of unimaginable ways of expressing the same feelings.

From late November and early December begins the preparations to make the city look like a huge Christmas tree, where the shops invite you to a fantasy and illusion trip, with their storefronts decorated, waiting for Christmas.

The streets are not far behind. It worth getting lost along the most important Avenues as Santa Fe, Callao, Corrientes or the 9th July Avenue itself, or around the small streets of traditional neighborhoods as San Telmo, Palermo, Belgrano, Recoleta, la Boca or the city center, where the colours of Santa Clause paint everything they touch.

Besides the Obelisk that decorated or not is the main Christmas tree of the city, hundreds of other trees are lighted every night, either by its owners themselves or by some institution which celebrates Christmas that way.

That’s why, even it isn’t exist the snow of New York, the elk of Montreal or the camels and kings of Middle East, this city gets unforgettable during this part of the year. Impossible to be ignored.

Buenos Aires allows us to dream again, as when we were kids. Where the possibility of crossing just around the corner the elusive Santa Claus was something that could certainly happened to us.

María Noelia Bonvin

Administration Executive

Metropolitan Touring Argentina

Camino Inca


CAMINO INCA por Faride Altamirano

Los incas hicieron caminos que integraban su imperio a lo largo y ancho.

El camino más importante era el Cápac Ñan o camino real, con una longitud de 5,200 kilómetros. Iniciando en Quito (Ecuador), pasaba por Cusco y terminaba en lo que hoy es Tucumán, Argentina; atravesaba montañas y sierras, con alturas de más de 5,000 metros.

El famoso Camino del Inca que une el valle sagrado de Cuzco con Machu Picchu, es sólo una parte mínima (42kms) de la gigantesca red de caminos incas.

Durante todo el año (menos en febrero pues se cierra por mantenimiento), miles de viajeros de todas partes del planeta emprenden el recorrido del Camino Inca desde el Cusco para acceder a la verde sierra peruana, y a los milenarios misterios que aún encierran las piedras de Machu Picchu. A lo largo del camino se encuentran los restos de distintas fortificaciones en relativo buen estado, que dominan visualmente todo el panorama.

El recorrido se inicia en la localidad de Ccorihuayrachina a la altura del kilómetro 82 de la vía férrea Cusco-Machupicchu. Durante el recorrido del camino Inca se atraviesa una impresionante rango altitudinal, con climas y ecosistemas tan variados como la altiplanicie alto andina y los bosques de neblina, se deben superar dos pasos a gran altura (el mayor de ellos, warmihuañusca, de 4.200 metros de altitud, también conocido como “Paso de la Mujer Muerta”) y termina con el ingreso a Machu Picchu a través del Inti Punku o “puerta del sol”.

Durante la caminata, el clima tiende a ser seco en los dos primeros días y húmedo en el tercero y cuarto. Las noches por el contrario son diferentes, los dos primeros campamentos suelen ser fríos, mientras el tercero presenta un clima más bien templado.

Descripciones de Camino Inca hay millones, lo que les voy a contar a continuación es “la experiencia”.


Día 01

Salimos muy temprano en movilidad privada, cruzando el valle sagrado hasta llegar a Ollantaytambo. El movimiento comercial a esa hora es tremendo, camiones llenos de productos llegando desde Quillabamba hacen difícil el acceso.

Nos detuvimos aquí para adquirir las últimas provisiones.

Si olvidaste los bastones de caminata (walking poles)  es aquí donde los puedes encontrar, a 35 soles cada uno, si perdiste los protectores de goma para las puntas de metal de tus bastones, aquí también puedes adquirirlos (a 16 soles el par).

Debes tener en cuenta que esta prohibido ingresar al camino inca sin estos protectores ya que al usar los bastones sin ellos, se daña el camino. Cabe resaltar que está prohibido ingresar a Machupicchu con bastones de caminata, así tengan la goma de seguridad.

Si crees que los bastones serán un estorbo en vez de una ayuda te equivocas, ahorras el 30% de energía usándolos y te dan mucha seguridad, sobre todo en las pendientes pronunciadas.

Continuamos nuestro camino pasando por tierras de cultivo por una carretera paralela a las vías del tren. Llegamos a Piscacucho en el kilometro 82. Aquí hay un puesto de control para pasajeros y otro para porteadores.

Realmente son muy cuidadosos en que la información que figura en sus listas sea la misma de tus documentos, de lo contrario, no ingresas.

Tan sólo un puente colgante separa el mundo real del maravilloso y subreal territorio que estamos a punto de explorar.

Y así comenzamos el difícil ascenso por éste camino lleno de obstáculos.

Las primeras horas se hacen pesadas, parecemos una hilera de hormigas caminando hacia un mismo punto, gente de todas las nacionalidades y con equipo sofisticadísimo se abren paso como si quisieran llegar primero a algún lugar.

Aun hay pequeñas casitas, todas tienen algo que ofrecer, golosinas, agua, snacks o por último, alquilar el baño.

Las horas pasan, el sol es mas fuerte y los grupos ya tomaron distancia, caminar se hace mas tranquilo.

Este primer día la caminata no es muy fuerte, dura aproximadamente 4 a 5 horas dependiendo de dónde se acampe ese día o de cuán rápido o despacio uno camine. Durante este primer día, los primeros restos arqueológicos que se aprecian son los de Llactapata o Patallacta; el sendero por el que uno circula se interna por una pequeña quebrada, no hay mucha pendiente y la caminata es agradable.

Continuamos el camino. Ya en Huallabamba, nos preparamos para pasar la primera noche.

Día 02

Despertamos entre niebla, con un aire fresco pero no helado, muy puro.

Eran ya las 7:00 am. y estábamos con las mochilas listas para empezar el día. Hoy señores, tendríamos que cruzar 3 abras, la más alta de 4,200 msn.m.

Estábamos listos para el reto!

La primera parte del camino cruza un pequeño bosque de queñuales y se transita por un empedrado en muy buen estado de conservación. Pasamos por el campamento de Llulluchapampa, conforme avanzamos podemos ver a lo lejos el abra de Wuarmiwañusca (Mujer muerta) a 4200 msnm, el punto más alto de todo el recorrido. Llegar al abra nos tomó 4 agotadoras horas, no por lo largo del camino, sino porque casi todo el trayecto va en subida.

Llegar a la cima era toda una fiesta! Recibías palabras de aliento en todos los idiomas para que sigas adelante…. Una pequeña carrera faltando 5 minutos me coronó como ganadora! Llegué! Con los pulmones en la mano por haber corrido a 4,200 metros, pero feliz por sentir que tocaba el cielo.

El descanso en este abra se hizo largo, el paisaje era maravilloso, además, debíamos de alentar a los que estaban por llegar.

Después del merecido descanso de algunos minutos, iniciamos el descenso hacia el valle de Pacaymayo, el camino es angosto por partes y con algunos escalones de regular tamaño, por lo que hay que ir con cuidado.

Las rodillas son las que más sufren pero para eso tenemos a nuestros súper “walking poles” para amortiguar cada paso.

Llegamos a Pacaymayo, el campamento ya estaba armado y la comida caliente. Estamos listos para pasar una estrellada noche.

Día 03

Con mucha energía empezamos el que para mí es el día más bonito de todo el Camino Inca, entramos al bosque nuboso, el clima, la humedad, el olor a tierra mojada hacen inolvidable cada paso.

Desde Pacaymayo, luego de una subida en zigzag llegamos a las ruinas circulares de Runkurakay, un lugar estratégico donde los mensajeros (chaskis) paraban por comida, para descansar y reabastecerse de agua para poder continuar con su viaje.

El camino sigue hacia arriba hasta el segundo abra también llamada Runkurakay.

Aquí viene lo bueno, una bajada bastante empinada por un camino inca muy bien conservado, un clima fresco-mentolado y una niebla medio tétrica que no te deja ver que más sigue. La vegetación se hace desde este punto mucho más variada.

Yo empecinada en encontrar alguna Wakanki (un tipo de orquídea cuyo nombre traducido al español significa “Lloraras”). Por cierto, la Wakanki es la orquídea emblemática de Machupicchu.

Poco a poco llegamos a las ruinas de Sayacmarca (3,620 msnm), desde aquí todo cambia, entramos a selva y continuamos por un camino muy fácil hacia Phuyupatamarca (traducido al español, pueblo en las alturas rodeado de nubes)…. El camino, con algunas bajadas y con no tanta subida se hace lindo, fresco y mítico. Pasamos por “El Tunel” cavidad natural producida por la erosión del viento y la lluvia y adaptada como tal por los Incas.

Pasamos por estrechos caminos sobre abismos hasta llegar a Phuyupatamarca, un centro ceremonial (3650m), aquí almorzamos entre nubes.

En éste lugar hay señal de celular, así que todos sacamos estos benditos aparatos necesarios para, por 3 minutos, regresar al mundo real. Bajando por el camino podemos ver el Valle y el rio Urubamba, que en este punto cambia de nombre a Vilcanota.

Bajamos rápidamente por un camino lleno de orquídeas, todos los tipos, colores y formas hasta llegar a Winaywayna, ultimo campamento.

Aquí existe un albergue, muy básico pero es el primer contacto con la civilización. Aquí puedes alquilar duchas de agua caliente, al razonable precio de 5 minutos por 5 soles.

Esta noche se hace muy larga pues todos están celebrando en el albergue, música, cerveza y el sentimiento de haberlo logrado.

Día 04

Este día no hay apuro, nos quedamos más de lo normal disfrutando de las ruinas de Winaywayna debajo de una tímida llovizna. Después que todos los grupos dejan el campamento, nosotros estamos listos para salir, hoy caminaremos solo 1 hora.

Por un camino angosto lleno de orquídeas llegamos a unas escaleras de piedra muy empinadas que nos llevan al Intipunku o Puerta del Sol.

LLEGAMOS!!!

Nunca había visto Machupicchu desde este ángulo, imponente, grandioso y gratificante.

La Experiencia Amazónica-Viajando como un Rolling Stone!


Inkaterra Reserva Amazónica

Viajera: Cristina Bustamante

Marketing manager en Metropolitan Touring Peru

La Selva Amazónica es para mí es uno de los lugares más asombrosos y mágicos que he podido visitar en el Perú; y es que una vez que la visitas, te atrapa el calor de su gente, los sabores exóticos de su comida, y sobre todo los brillantes colores de sus paisajes; lo que hace que solo quieras volver una y otra vez.

En esta oportunidad decidí ir a Puerto Maldonado; hogar de una de las reservas naturales más importantes del mundo gracias a su gran biodiversidad, la Reserva de Tampobata, donde está ubicada Inkaterra Reserva Amazónica. Recientemente este eco-lodge a recibido al famoso músico Mick Jagger, por lo que podríamos decir que visitar la selva del Perú es viajar como un Rolling Stone!

Día 1

Salimos de Lima a las 5.20 en un vuelo de 2h 45 min a Puerto Maldonado, con escala en Cusco. A mi llegada nos esperaban los representantes de Inkaterra, quienes  nos trasladaron hacia la Casa de las Mariposas donde nos recibieron con un fresco jugo de maracuyá antes de hacer el check in. Luego, tuvimos tiempo de visitar el mariposario y ver toda clase de mariposas revoloteando a nuestro alrededor.

Después de un viaje de 10 minutos llegamos al Puerto Jetty para realizar un viaje en bote de 45 minutos hacia el albergue, donde el personal nos recibe nuevamente con una bebida helada; y nos dirigen hacia nuestra cabaña.

La habitación era realmente hermosa, contaba con todas las comodidades y amenities de primera sin perder el toque local, y siempre cuidando los estándares ambientales.  Luego de refrescarnos, descansar y disfrutar del almuerzo, empezamos con las actividades….

Al ser primer día, decidimos hacer una caminata de reconocimiento por los alrededores del lodge. Aquí pudimos  conocer muchas de las plantas y árboles de la región, mientras el guía nos contaba el uso que les da la comunidad. Luego de la caminata; decidimos descansar un rato  en la zona de hamacas del albergue, con una vista impresionante, frente al río Madre de Dios.

Por la noche; nos embarcamos en una paseo más emocionante, una excursión por el río de noche. Preparados con nuestras linternas en mano; y cámaras de foto atentas, recorrimos los márgenes del río buscando búhos, ronsocos y caimanes. Nosotros no tuvimos tanta suerte ésta vez; y solo avistamos unos pequeños caimanes. Lo que si vimos con claridad fue el cielo totalmente iluminado con las estrellas del hemisferio Sur.

Al final del día, disfrutamos de la cena y nos dirigimos a descansar y disfrutar de la paz y tranquilidad de nuestra habitación.

Día 2

Nos levantamos muy temprano a disfrutar de un delicioso y energizarte desayuno; para luego  dirigirnos nuevamente al bote que nos llevaría hacia la Reserva Nacional Tambopata. El viaje de 30 minutos nos permite tomar muy buenas fotos del paisaje. Al llegar, realizamos una caminata de hora y media por la selva, donde logramos ver loros, guacamayos, mariposas entre otros hasta llegar al Lago Sandoval.

Desde aquí tomamos una canoa y rodeamos el hermoso lago, observando aves como el shanshos y garzas, monos aulladores, y hasta un caimán en el centro del lago! El paseo dura alrededor de hora y media bajo el sol; por lo que es recomendable llevar bastante agua y utilizar mucho protector solar.

Regresamos al albergue para refrescarnos y disfrutar del almuerzo.

Por la tarde, elegimos visitar el canopy; un sistema de puentes colgantes a más de 28 metros de altura! Caminamos sobre las copas de los árboles, disfrutando del aire fresco y las maravillosas vistas. Esta actividad no es recomendable para quienes temen a las alturas, ya que los puentes se balancean de una lado a otro mientras uno camina. Desde aquí logramos ver a la tucaneta y algunos monos que saltan tímidos de árbol en árbol ante nuestra presencia. Luego de sacar unas buenas fotos, volvemos al lodge.

En nuestra última noche en el albergue, decidimos relajar y solo disfrutar de una exquisita cena y de las bebidas amazónicas preparadas por el barman, donde conversamos con una familia que también se hospedaba en el lodge. Los niños estaban admirados con la cantidad de insectos y animales que vieron en sus excursiones.

Día 3

Llegó el día de despedirnos de Inkaterra Reserva Amazónica. Antes de partir, nos embarcamos en una última excursión a la quebrada Gamitana. En ésta oportunidad, compartimos la excursión con un grupo de simpáticos españoles, con quién compartimos bromas y experiencias del viaje. Luego de caminar por aproximadamente 1 hora por una chacra modelo, donde vemos monos; plantas, frutos, etc, llegamos al punto donde debíamos elegir si íbamos en una sola canoa, acompañados por el guía, o si nos aventurábamos a remar solos…y decidimos claro ir por un poco de aventura! A pesar de que el agua estaba tranquila y el nivel no estaba muy alto, mantener la canoa derecha fue más difícil de lo pensado, quedándonos encallados en más de una oportunidad. Sin embargo, valió totalmente la pena, fue una experiencia única.

Para terminar, regresamos en bote al albergue; a refrescarnos, recoger nuestros últimos bolsos y trasladarnos de regreso a la civilización.

Con mucha pena, pero con la felicidad de haber estado en una de las zonas naturales más preciadas e importantes del mundo, regresamos a la selva de cemento, a la ciudad de Lima; pero con muchos lindos recuerdos y maravillosas fotografías de éste mágico viaje!