New Galapagos Blog contest!


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We invite all our readers to take part in our great Galapagos blog contest. Simply write a 300 to 500-word essay about “Why I want to travel to the Galapagos Islands” and you can win a cruise to the Galapagos Islands, courtesy of Metropolitan Touring.

For more information, visit www.galapagoscontest.com

Nueva Revista Compromiso de Metropolitan Touring


El Mundo en el que vivimos y el que queremos heredar a futuras generaciones está en nuestras manos, un hecho que se ve reflejado en cada uno de nuestras actividades que tiene impacto en los recursos naturales. Es un hecho que lo que tomamos de la naturaleza, no lo podemos devolver, por mejores que sean nuestras intenciones. Sin embargo, hay muchas cosas que podemos hacer para aminorar el impacto que causamos.

Metropolitan Touring trabaja constantemente en la búsqueda de nuevos métodos para cumplir con este objetivo, ya que está consciente de que los ecosistemas saludables proporcionan, a largo plazo, bienes y servicios a los seres humanos, que nos ayudan a vivir en un mundo más saludable. Con esto en mente, hemos diseñado una Política Ambiental que busca proveer un mapa a nuestra compañía, que nos ayudará a navegar sobre las aguas de la mejorar manera para implementar prácticas que impacten lo menos posible en la ambiente.

Nuestra Política Ambiental apunta justamente a nuestro giro de negocio y va directo a nuestro trabajo en Galápagos. Es parte de la manera como pensamos, parte de como creamos nuevos productos o nos relacionamos con nuevos asociados, parte del momento en que paramos antes de imprimir cualquier documento.  Todos nosotros hemos presenciado el éxito  de como las ideas simples pueden tener un impacto masivo. Reemplazar las botellas de agua por las botellas rellenables, que se encuentran en todos nuestros barcos: estimamos que en el primer año de esta práctica se ha reducido en un 77% de botellas (con todos los recursos que se usan, asociados a su fabricación y transporte) que mandamos a rellenar en Galápagos. Simple, pero efectivo.

Este año, hemos visto el trabajo de la Fundación Galápagos Ecuador expandirse a nuevos proyectos en las Islas. Trabajando en conjunto con organizaciones gubernamentales locales y otras agencias, en la actualidad contribuimos a proyectos en las 4 islas habitadas. En el área continental de Ecuador, el nuevo hotel de nuestro holding y el nuevo lodge en el bosque montañoso lluvioso de los Andes, han adoptado un diseño inteligente y alojamiento responsable en el país. Y en los 6 países donde operamos, tenemos un impacto positivo y estamos dando grandes pasos para ser más responsables cuando se trata del uso de un recurso natural.

El camino es largo y todavía tenemos un extenso tramo por recorrer. Pero tenemos la esperanza que usted se unirá a esta causa, que nos dirá qué más podemos hacer o nos deje saber que estamos haciendo bien. Esperamos escuchar pronto de usted.

Cada año, producimos la revista Compromiso, un pequeño folleto que testifica nuestros esfuerzos. Vemos  a este documento más que nada, como una herramienta de motivación para nuestro equipo y también para usted, mientras se embarca en un viaje de descubrimiento con Metropolitan Touring.

Para ver nuestra revista Compromiso, por favor haga click aquí.

Metropolitan Touring’s new Commitment magazine


The world in which we live and the one we want to pass on to future generations is in our hands, a truism that is reflected in each and every one of our activities that have an impact on natural resources. To a great extent, we cannot return what we take from Nature, despite our best intentions. However, there are many things we can do to lessen the impact we cause.

Metropolitan Touring is constantly working to find new ways to accomplish this goal, since we are fully aware that healthy ecosystems provide goods and services to humans over the long-term, which in turn help us to live in a healthier world. With this in mind, we designed an Environmental Policy that seeks to provide a road map for our company, to help us navigate the waters of how best to implement practices that impact as little as possible on the environment.

Our Environmental Policy goes right to the heart of our business, and goes far beyond our work in the Galápagos. It’s part of the way we think, part of how we develop new travel products or approach a new partner, part of the moment we pause before clicking on ‘print’ at our desks. All of us have witnessed the success of how what are seemingly simple ideas can have massive impacts. Take replacing disposable water bottles with sturdier, refillable ones on board all our vessels: simple, yet we estimate that, in the first year of the practice alone, 77% less bottles (with all the resource-use associated with their manufacture and transportation to the islands) were sent to the land refill in Galápagos. Simple, yet effective.

Over the last year, we’ve seen the Fundación Galápagos-Ecuador’s work expand to new shores in the islands. Working hand-in-hand with local governments and other agencies, we are today contributing to projects on all four inhabited islands. On mainland Ecuador, our holding group’s new hotel and new Andean rainforest lodge have both raised the bar in intelligent, responsible lodging design in the country. And across the six countries in which we operate, we are having a positive impact and taking steps to be ever-more responsible when it comes to natural resource use.

The road is long and we’ve still a long way to go. But we hope you’re willing to join us on it, to tell us what more we can do or let us know what we’re doing right. We look forward to hearing from you!

Every year, we produce the Commitment, a small booklet, which testifies to our efforts. We look upon this document more than anything as a motivational tool for our team and also for you as you embark on a journey of discovery with Metropolitan Touring.

To see our Commitment magazine please click here.

Las Islas Encantadas: Galápagos


Definitivamente hay una razón por la cual las  Islas Galápagos se conocen como las Islas Encantadas.

Después de estar allí por tan solo un día me sentí cautivada por la belleza de los paisajes de las islas y la asombrosa diversidad de su fauna.

Las Islas Galápagos son un milagro de la naturaleza y es fácil de entender por qué fueron nombrados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Caminar alrededor de las islas se convierte en una aventura, mientras  te mueves en torno a una gran variedad de animales, que sorprendentemente no tiene ningún temor hacia los seres humanos y te hacen sentir como pertenciaras allí. La increíble experiencia de caminar alado de un león marino, una iguana, un piquero de patas azules, entre otros al punto  que casí podrías tocarlos, es una sensación increíble que rápidamente se convirtió en habitual en nuestro día a día.

La experiencia de realizar snorkel con las variedades más bellas de peces, tortugas marinas nadando con nosotros y los leones marinos que mostraron sus habilidades para nadar alrededor nuestro como si estuviéramos en una especie de programa de National Geographic, fue  simplemente increíble.

Este viaje ha sido una experiencia inolvidable, honestamente puedo decir que no hay otro lugar en la tierra como las Islas Galápagos.

Recomiendo que cualquier persona que visite Ecuador visite las Islas Galápagos también.
Estas maravillosas islas son algo que se tiene que hacer en esta vida y es sin duda una oportunidad que no debe perderse, sin duda podría ser  el viaje más fascinante de su vida.

The Enchanted Islands: Galápagos


There is definitely a reason why the Galapagos Islands are called The Enchanted Islands.  After being there just for one day I felt captivated by the beauty of the Islands’ landscapes and the astonishing diversity of their wildlife.

The Galapagos Islands are a miracle of nature and it’s easy to understand why they were named an UNESCO World Heritage site.

Walking around the islands becomes an adventure while you move around a variety of animals that surprisingly don’t have any fear towards humans and make you feel as if you belong there. The amazing experience of walking by a sea lion, an iguana, a blue footed booby among others, as close as you could almost touching them, was an amazing feeling that quickly became normal on our day to day.

We snorkeled with the most beautiful varieties of fish, watched the sea turtles swim next to us along with the sea lions that showed their swimming skills around us as if we were in some kind of national geographic program, it was just unbelievable.

This trip has been an unforgettable experience; I can honestly say there is no other place on earth like the Galapagos Islands. I recommend that anyone who visits Ecuador visits the Galapagos Islands as well.

These wonderful islands are something that has to be done in this life and is definitely an opportunity that you should not be missed; it quite possible may be the most fascinating journey of your lifetime.

Galápagos sapiens – Por qué las Islas Galápagos son especiales?


Yate La Pinta y kayaks en Isla Floreana

Las Galápagos son un archipiélago de islas e islotes volcánicos que se alzan desde el fondo del Océano Pacífico a 1000 kilómetros (600 millas) al este del Ecuador.  En un globo terráqueo o en mapas de Google se las ve como unas cuantas pecas en la mejilla del océano, extrañas y totalmente inesperadas.  Emergieron del océano solamente ayer, en tiempo geológico, creadas por una grieta en la corteza terrestre entre dos placas tectónicas, lo que en la ciencia se conoce como un punto caliente volcánico.  Un punto muy caliente.

Las Galápagos son especiales porque nunca han estado conectadas con el continente.

La flora y fauna que arribó a las costas de las islas –por cierto, antes de cualquier intervención del hombre- primero debían sobrevivir a cientos de millas de océano.  Casí ningún mamífero logró completar el viaje.  Durante millones de años, solo una pequeña rata lo logró.  Los reyes de la fauna de las Galápagos son los reptiles.  Y cómo llegaron aquí?  Fueron arrastrados desde las orillas de los ríos en el continente por crecidas súbitas, y flotaron sobre balsas de vegetación empujadas al capricho de las corrientes  marinas durante semanas, para finalmente desembarcar, fortuitamente fecundada.

Durante millones de años, estos reptiles, y muchas de las aves marinas que también se posaron en estas islas volcánicas, se adaptaron a su ambiente.  En palabras de Charles Darwin – es el subtítulo de la primera edición de El Origen de las Especies – su supervivencia siguió el principio de “La Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida”.

Iguanas marinas calentandose

Así, una tortuga que comenzó siendo un tantito mayor que su pie, creció hasta el tamaño de un niño de seis años; un cormorante se olvidó de volar, ya que tenía la ventaja de obtener su alimento buceando en vez de volando; una especie de pinzón llegó y se adaptó tan bien a su ambiente que hoy hay 13 especies; y una mutación de iguana terrestre cuyos hijos eran buenos nadadores prosperó y se repordujo, creando una iguana marina, única de estas islas. La flora también mutó y se adaptó. El árbol de escalesia, por ejemplo, que llega a alturas de 10 metros en la parte alta de algunas islas, es de la misma familia de los girasoles.

Las Galápagos son especiales porque las islas son un laboratorio viviente de evolucíón.

Los animales de Galápagos evolucionaron y se desarrollaron en aislamiento durante milenios. A pesar de que las islas fueron descubiertas por el Obispo de Panamá –cuando su embarcación fue llevada fuera de curso por las corrientes- a mediados de los 1500s, no fue sino hasta el siglo 19 que el hombre se fijó en estas ‘islas encantadas’. De hecho, los marineros las detestaban. Las ‘encantadas’ de los folletos turísticos, para ellos significaba ‘embrujadas’. Cubiertas por la bruma de la garúa durante la mitad del año, negras y amenazantes, ocasionalmente lanzando fuego volcánico, y con muy pocas fuentes de agua fresca, ningún marinero que se precie querría pasar ni un día en el archipiélago.

Pero el negocio de los balleneros cambió este panorama. La Corriente de Humboldt que acarrea nutrientes hacia el norte desde los frígidos mares de la Antártida, atrae a grandes escuelas de peces y cetáceos. Para los balleneros, que vendían el aceite de ballena a los ciudadanos de las florecientes ciudad de Norteamérica y Europa, la fama de Galápagos creció tanto como la de San Francisco, California, durante la fiebre del oro.

Los balleneros causaron estragos en los ecosistemas de las islas. Soltaron allí a animales domésticos para uso futuro, cortaron bosques para usarlos como combustible para quemar la grasa de ballena y se llevaron cientos de miles de tortugas gigantes, de cuya carne fresca se nutrirían durante sus largos viajes por el mar. Las tortugas eran apiladas como carga, hasta cinco, una encima de otra, en las bodegas de los barcos, y podían vivir hasta tres meses sin agua.

Sin embargo, estos tristes eventos palidecen cuando se los compara con la depredación del hombre, durante milenios, del ambiente de América del Sur. Luego de solo unos pocos miles de años luego de que el homo sapiens cruzara el Estrecho de Bering, todos los grandes animales terrestres del continente (con un par de excepciones) habían sido exterminados. Los sobrevivientes desarrollaron un miedo innato al hombre. Los animales terrestres le huían. Las aves volaban por su vida. Este es el mundo como lo conocemos ahora; la relación con el mundo natural que hemos llegado a aceptar.

Las Galápagos son especiales porque no animales no le temen al hombre.

Piquero de patas azules

Afortunadamente, entre el arribo de los balleneros y la creación del Parque Nacional Galápagos en 1959, las criaturas de las islas no desarrollaron la característica congénita o hereditaria de temer al hombre. No nos consideran un depredador o causa de alarma – ni siquiera se molestan en, subrepticiamente, hacerse a un lado para dejarnos pasar. Esto se debe, en gran parte, al hecho de que no hay carnívoros grandes en las Islas – el Gavilán de Galápagos es el mayor depredador. Al contrario, cuando uno explora un sitio de visita en las Galápagos, debe tener cuidado de no atropellar a una familia de iguanas marinas que se asolea, de no pisar el nido de un piquero de patas azules o tropezar con un lobo marino.

En Galápagos, los animales están dichosamente ignorantes de que solo a pocos cientos de millas de distancia, sus parientes pueden ser apaleados, degollados, desplumados, despellejados, hervidos con algunas patatas, o vendidos por algún humano más rápido de lo que se puede decir biología evolutiva.

Las Galápagos no son solamente el “origen del Origen de las Especies”, sino que son uno de los pocos lugares del planeta donde puede observar a estas especies cuando desee, confortablemente, con suficiente tiempo para poder contemplar sus notables características, y reflexionar sobre nuestro lugar en el gran árbol de la vida: darnos cuenta de que somos solo una ramita al final de una rama de este árbol; reflexionar sobre nuestra responsabilidad hacia ese árbol; entender que no tenemos más derecho a estar en su copa que cualquier otra criatura.

Tropic bird

Compartir el tiempo con las criaturas de Galápagos es un oportunidad privilegiada para la reflexión. Durante este viaje, me sumergí en el mar, para jugar dando vueltas y giros, con un joven lobo marino, una y otra vez, entre salidas a tomar aire. Me senté a observar a las iguanas terrestres, pequeños dragones, debajo de los cactos. Me paré al borde de un acantilado, contra el viento, para observar a las aves tropicales, pelícanos, piqueros, gaviotas de lava y petreles surcar las corrientes de aire sobre un mar plateado brilloso. Y ninguna de las aves se fijó en mi para nada.

Las Galápagos son especiales porque nosotros, con nuestra sabiduría, hemos decidido protegerlas tal como son. Ojalá durante mucho tiempo continuemos siendo tan sapiens.


Por Dominic Hamilton, Head of Communication, dhamilton AT metropolitan-touring.com

Para explorar las Islas Galapagos con Metropolitan Touring, ver http://www.metropolitantouring.com/GalapagosIslandsTours/

Galapagos sapiens – Why the Galapagos Islands are special


Yacht La Pinta and kayaks at Floreana Island

The Galapagos are an archipelago of volcanic islands and islets that rise up from the bed of the Pacific Ocean 1,000 kilometres (600 miles) west of Ecuador. On a desktop globe or on Googlemaps, they look like a set of freckles on the ocean’s cheek, incongruous and entirely unexpected. They emerged from the ocean just yesterday in geological time, created by a crack in the Earth’s crust between two tectonic plates, known to science as a volcanic hotspot. A very hot spot.

The Galapagos are special because they have never been connected to the mainland.

The flora and fauna that reached the islands’ shores – before the intervention of Man at any rate – had to survive the hundreds of miles of ocean first. Mammals failed almost entirely to complete the journey. Over millions of years, only a small rat made it. The kings of Galapagos fauna are reptiles. How did they get there? They were washed away from the banks of rivers on the continent by flash floods, floated on rafts of vegetation skippered by whimsical ocean currents for weeks, and finally disembarked, fortuitously impregnated.

Over millions of years, these reptiles, and many of the marine birds that also alighted on these volcanic isles, adapted to their environment. In the words of Charles Darwin – in fact, the sub-title to the first edition of On The Origin of Species – their survival followed the principle of “the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life”.

Marine iguanas warming up for the day's activities

Thus a land tortoise that began little bigger than your foot grew to the length of six year-old child; a cormorant became flightless as it gained an advantage by fishing underwater rather than flying; one species of finch arrived and adapted to its environment to such an extent that there are today 13 species; and a mutation of a land iguana whose offspring were good swimmers thrived and reproduced, creating the marine iguana, unique to the Islands. Flora too, mutated and adapted. The scalesia tree, for example, which reaches heights of a good 10 metres (30 feet) in the highlands of some islands, is from the same family as the diminutive daisy.

The Galapagos are special because the islands are a living laboratory of evolution.

The animals of Galapagos evolved and developed in isolation for millennia. Although the islands were discovered by the blown-off-course Bishop of Panamá in the mid-1500s, it really wasn’t until the 19th century that Man took any notice of these ‘enchanted isles’. In fact, mariners hated them. The ‘enchanted’ of the tourist brochures is really a mistranslation of the Spanish ‘encantadas’ which should really translate as ‘bewitched’ in this context. Cloaked in garúa sea mist for half the year, black and foreboding, occasionally spewing volcanic fire, and with very few sources of fresh water, no seaman worth his salt wanted to spend any time in the archipelago.

But the whaling trade changed this. The Humboldt Current that carries nutrients northwards from the frigid seas of Antarctica brings vast schools of fish and cetaceans. For the whalers who sold whale oil to the citizens of the burgeoning cities of North America and Europe, Galapagos’ fame grew almost like that of San Francisco in the midst of the gold rush.

The whalers wreaked havoc on the islands’ ecosystems. They let domestic animals loose for future use, chopped forests for burning down whale fat and carried off tens of thousands of giant tortoises, whose meat would sustain them on their long sea voyages. The reptilian tortoises, stacked five-high in the holds of the ships, could last three months without water – the ideal meals-on-shells.

These sad events, however, pale into nothingness when compared to Man’s millenarian depredation of the South American environment. Within only a few thousands of years of homo sapiens crossing the Bering Straits, all of the continent’s large land mammals (with a couple of exceptions) had been exterminated. The survivors developed an in-born fear of Man. Land mammals ran a mile. Birds flapped for their lives. This is the world as we know it; the relationship with the natural world we have come to accept.

Galapagos are special because the animals have no fear of Man.

Blue-footed boobie close-up

Fortunately, between the whalers arriving and the establishment of the Galapagos National Park in 1959, the Islands’ creatures didn’t develop an ingrained or inherited trait of fearing Man. They do not consider us a predator or cause for alarm – they don’t even surreptitiously shuffle sideways to get out of our way. This is due in greater part to the fact that the Islands don’t have any large carnivores – the Galapagos hawk is the biggest predator. In fact, exploring a visitor site on Galapagos you have to take care not to trip over a family of basking marine iguanas, step on a blue-footed booby’s nest or stumble over a sea lion.

In Galapagos, the animals are all blissfully unaware that just a few hundred miles away their kin would have been clubbed, clobbered, feathered, skinned, boiled up with some potatoes or sold by the likes of us faster than you could say evolutionary biology.

Not only are the Galapagos the ‘origin of the Origin of Species’, but they are one of the few places on the planet where you can observe these species at will, in comfort, with enough time to contemplate their remarkable characteristics, and to reflect upon our place in the great tree of life: to realise we are just one twig at the end of one branch of that tree; to realise we have a responsibility to that tree; to realise we have no more rights to be up in its canopy than any other creature.

Tropic bird in flight, Galapagos Islands

Sharing time with the creatures of Galapagos is a privileged chance for reflection. On this trip, I dived down underwater and did loop the loops and twisted and turned with a young sea lion pup, over and over with new lungfuls of air. I sat observing dragon-like land iguanas beneath prickly cacti. I stood on a wind-swept cliff edge and watched tropic birds, pelicans, boobies, lava gulls and storm petrels ride the precarious currents above the glinting, silvery sea. And none of them took the slightest bit of notice of me.

The Galapagos are special because we, in our wisdom, have decided to protect them as such. Long may we continue to be so sapiens.

By Dominic Hamilton, Head of Communication, dhamilton AT metropolitan-touring.com

To join Metropolitan Touring and explore the Galapagos Islands, see http://www.metropolitan-touring.com/GalapagosIslandsTours/

The Lost World of the Galápagos Islands


by Cristóbal Luna from Metropolitan Touring Chile

So here I am… for some reason every time I board a plane I feel a burst of melancholy.  I think of my life, my past, my future.  It’s like connecting with my inner self… strange… hard to explain.  I have been traveling intensely around the world for the last five years and can’t even remember how many trips I have taken during this time: 40, 50? I no longer know… what I do know is that I always remember and comment, with those close to me, about my experiences during the trips.

Today I will tell you about my last trip, where I am right now, in the lost world of the Galápagos.  It’s hard to find the precise word or the perfect expression to describe it; a lost archipelago off the coast of Ecuador.  Volcanic islands, endemic vegetation, small towns with local people, but above all animals, many animals…  You could say this is a sort of paradise for lovers of exotic animals.  The most diverse marine fauna (sea lions, large sea turtles, manta rays, so many fish it is hard to remember their names, sharks and penguins, among many other species) share their territory with thousands of birds and iguanas, which make it one of my favourite destinations to explore natural areas.

I feel so lucky!  I have just been in the islands for six days.  I was on board Yacht La Pinta on an expedition cruise, rated as the best small cruise vessel in the Galapagos in 2009.  It carries only 48 guests, a real luxury…

I visited many islands, saw more animals than ever before in my life, snorkelled among sea lions, turtles, fish and sharks; I walked paying close attention to the ground so I would not step on an iguana while avoiding looking up, just in case a passing bird left me a souvenir… I enjoyed every single visit to every single island.     

Ah! And the pleasures aboard the yacht; very personalized service, very good food and excellent Chilean wines.  My cabin was tops, and there were endless hours of conversation with fellow travellers on any interesting topic that came to mind.  I had an INCREDIBLE time… Before returning I spent a night at the Finch Bay Hotel.  Tropical beach, great dining, visiting Puerto Ayora, the nearby local town with bars and lively corners, plus a good jog to the incredibly beautiful Tortuga Bay.  Mmmmm…

Now, back in Quito, and back to reality, but only for one day, since I will be taking a plane to Peru.  I’ll tell you all about it… Lima, Arequipa, Colca Canyon, Cusco, the Sacred Valley, Machu Picchu, Puno and Lake Titicaca… all this to come Ahhhhh…

The important thing for me is to be alert to every lesson the life brings to me.  I guess I am One in a Million!  Travel around the world as a job, getting to know new places, new faces, new cultures… Lucky me!

Cristóbal Luna de Chile en el Mundo Perdido de Galápagos

Y aquí estoy…  no sé porqué, pero siempre que me subo a un avión me baja la melancolía; pienso en mi vida, mi pasado, mi futuro.. Como que me conecto con mi yo interno… es raro.. no sabría bien cómo explicarlo… ya llevo más de 5 años viajando por el mundo de manera intensa.. ya no recuerdo cuantos viajes he hecho en este tiempo. 40, 50? Ya ni sé… lo que si sé es que siempre recuerdo y comento a mis cercanos sobre mis experiencias de viaje.

Ahora les voy a contar sobre mi último viaje, el cual estoy realizando en este mismo instante, en el mundo perdido de Galápagos. Me cuesta encontrar una palabra precisa o una expresión perfecta para describirla.  Un archipiélago perdido frente a la costa ecuatoriana. Se me vienen a la mente islas volcánicas, vegetación endémica, pequeños pueblos con gente local, pero sobre todo animales, y muchos… Podría decir que es una especie de paraíso del amante de los animales exóticos. Fauna marina de la más diversa (lobos marinos, gigantes tortugas de mar, manta rayas, peces que ya ni recuerdo cada nombre, tiburones y  pingüinos, entre varias otras especies) comparten su territorio con miles de aves e iguanas que hacen de este lugar uno de mis destinos favoritos para explorar áreas naturales.

Tengo mucha suerte! Acabo de terminar una estadía de 6 días en las Islas. Tomé 4 noches en el Crucero de Expedición La Pinta, elegido el mejor Crucero de Galápagos el 2009. Lleva solo 48 pasajeros, un verdadero lujo…

Visité un sinfín de islas, ví más animales juntos que en toda mi vida, buceé entre lobos marinos, tortugas, peces y tiburones, hice caminatas donde tenía que mirar el suelo para no pisar sobre alguna iguana y mirar al cielo para que no me cagara un pájaro encima.. No pude parar de disfrutar cada bajada.

Y ni hablar de cuando estaba a bordo del barco. Un servicio muy personalizado, muy buena comida y excelentes vinos chilenos. Mi cabina de primer nivel y gente con la que podía conversar largas horas de cualquier tema interesante que se pusiera en la mesa. Lo pasé INCREIBLE.. Y para terminar mi viaje a Galápagos, una noche en el Finch Bay Hotel. Playa tropical, buena mesa, visitas a Puerto Ayora, el pueblo local, con sus bares y esquinas llenas de vida y un buen trote hasta la increíblemente bella Tortuga Bay. Mmmmmmm…

Ahora de regreso a Quito. De vuelta a la realidad, aunque solo por un día ya que tomaré un vuelo hacia Perú. Ya les contaré… Lima, Arequipa, Cañon del Colca, Cusco, Valle Sagrado, Machu Picchu, Puno y Lago Titicaca… lo que se me viene aaaaaaa…

Lo importante para mi es estar atento a cada nueva lección que me da la vida. Crep que soy Uno en Un Millón! Viajar por el mundo por mi trabajo, conociendo nuevos lugares, nuevas caras, nuevas culturas…  Qué suerte tengo…

Isabela, el secreto mejor guardado


El secreto mejor guardado de los ecuatorianos, es sin duda la existencia de Puerto Villamil en la Isla Isabela Galapagos….   Seguramente debe ser porque muchos de los ecuatorianos no conocen Isabela y no saben de lo que se pierden!!

Estuve tentada a no escribir nada sobre mi último viaje a este paraíso natural justamente porque en el fondo de mi corazón quisiera que Isabela se mantenga tan prístina, tan pura, tan única y con tan poca gente como esta al momento… pero luego decidí dejar el egoísmo de lado y compartir con el mundo este maravilloso descubrimiento…

Isabela es una de las islas más jóvenes del Archipiélago y la más grande de todas.. a pesar de que varios de los cruceros visitan la isla, pocos paran en Puerto Villamil y por lo tanto pocos visitantes tienen la suerte de experimentar Isabela a profundidad.

Qué es lo que le hace a Isabela tan especial?  A parte de una belleza paisajística incomparable, en Isabela los amantes de las actividades y deportes de naturaleza encontrarán su paraíso terrenal:  kayak, snorkel, buceo , bicicletas, trekking, pesca deportiva , volcanismo (es uno de los lugares de mayor actividad volcánica del mundo ya que cuenta con 6 volcanes:  Alcedo, Cerro Azul, Darwin, Ecuador, Sierra Negra  y Wolf,)  playa .. MUCHA PLAYA.. de las playas más lindas y más largas que yo he visto en Galápagos… , gente amable y deliciosa comida.. y si tienen suerte como yo y llegan en temporada de Langostas… uhummm  para que les cuento ¡!

Cómo llegar:   La logística es algo complicada pero no lo suficiente como para que se desanimen.. deben tomar un vuelo Quito / Guayaquil- Baltra en Baltra cruzar el Canal de Itabaca, tomar el bus publico o una camioneta hasta el muelle de Puerto Ayora.  En el muelle de Puerto Ayora deben tomar una fibra que les llevará hasta Puerto Villamil que es la capital de Isabela.  La fibra toma entre 2 ½ a 3 horas y dependiendo del estado del mar puede ser una de las experiencias más feas de la vida…   básicamente por el mareo.. así que el tip aquí es ,si tienen tendencia a marearse tomen mareol  o reserven un vuelo en avioneta de Baltra a Isabela..  Las fibras salen a partir de las 2 pm.. es decir que perfectamente pueden llegar a Isabela el mismo día que aterrizar en Galápagos…  Si deciden tomar la avioneta , les felicito y les recomiendo ; es apenas un vuelo de 20 minutos con una vista espectacular de las islas…

Dónde llegar:  Hay varios hoteles de muy buen nivel .. yo sugeriría: Casa de Marita, Iguana Crossing, Red Mangrove o Wodden House.

Dónde comer:  mi lugar favorito con los mejores encocados de pescado del mundo : el restaurant de Doña Jenny..

Qué hacer? Naturalmente gozar de las largas, blancas y hermosas playas, visitar el centro de crianza de tortugas, hacer snorkel en Concha Y Perla, hacer una visita en lancha a los túneles ( a los Túneles yo los calificaría como el mejor sitio de Isabela); hacer una cabalgata hacia el Volcán Sierra Negra, montar en bici hacia el muro de las lágrimas, visitar una de las fincas de la parte alta  y admirar a cientos de tintoreras que descansan a solo 5 minutos en lancha del muelle principal..

Que ver?  TODO!! Pingüinos, iguanas marinas, piqueros de patas azules, pelicanos, pinzones de Darwin, Tortugas terrestres  y marinas, lobos, rayas, tiburones, etc….

No me moriré sin volver a Isabela una y mil veces!!!!

Short Galapagos Islands Expeditions


Metropolitan Touring’s Yachts ISABELA II and LA PINTA will operate three and four-night Galapagos expeditions on specific weeks in 2009.   Please ask for availability on these short expeditions during March, September, October and December.

Aboard these two beautifully appointed yachts, guests will enjoy a superb first-class service and follow in Darwin’s footsteps –with special activities to commemorate the Bicentennial of his birth.  This is an inspiring natural experience in one of the most pristine environments in the planet.