Nueva Revista Compromiso de Metropolitan Touring


El Mundo en el que vivimos y el que queremos heredar a futuras generaciones está en nuestras manos, un hecho que se ve reflejado en cada uno de nuestras actividades que tiene impacto en los recursos naturales. Es un hecho que lo que tomamos de la naturaleza, no lo podemos devolver, por mejores que sean nuestras intenciones. Sin embargo, hay muchas cosas que podemos hacer para aminorar el impacto que causamos.

Metropolitan Touring trabaja constantemente en la búsqueda de nuevos métodos para cumplir con este objetivo, ya que está consciente de que los ecosistemas saludables proporcionan, a largo plazo, bienes y servicios a los seres humanos, que nos ayudan a vivir en un mundo más saludable. Con esto en mente, hemos diseñado una Política Ambiental que busca proveer un mapa a nuestra compañía, que nos ayudará a navegar sobre las aguas de la mejorar manera para implementar prácticas que impacten lo menos posible en la ambiente.

Nuestra Política Ambiental apunta justamente a nuestro giro de negocio y va directo a nuestro trabajo en Galápagos. Es parte de la manera como pensamos, parte de como creamos nuevos productos o nos relacionamos con nuevos asociados, parte del momento en que paramos antes de imprimir cualquier documento.  Todos nosotros hemos presenciado el éxito  de como las ideas simples pueden tener un impacto masivo. Reemplazar las botellas de agua por las botellas rellenables, que se encuentran en todos nuestros barcos: estimamos que en el primer año de esta práctica se ha reducido en un 77% de botellas (con todos los recursos que se usan, asociados a su fabricación y transporte) que mandamos a rellenar en Galápagos. Simple, pero efectivo.

Este año, hemos visto el trabajo de la Fundación Galápagos Ecuador expandirse a nuevos proyectos en las Islas. Trabajando en conjunto con organizaciones gubernamentales locales y otras agencias, en la actualidad contribuimos a proyectos en las 4 islas habitadas. En el área continental de Ecuador, el nuevo hotel de nuestro holding y el nuevo lodge en el bosque montañoso lluvioso de los Andes, han adoptado un diseño inteligente y alojamiento responsable en el país. Y en los 6 países donde operamos, tenemos un impacto positivo y estamos dando grandes pasos para ser más responsables cuando se trata del uso de un recurso natural.

El camino es largo y todavía tenemos un extenso tramo por recorrer. Pero tenemos la esperanza que usted se unirá a esta causa, que nos dirá qué más podemos hacer o nos deje saber que estamos haciendo bien. Esperamos escuchar pronto de usted.

Cada año, producimos la revista Compromiso, un pequeño folleto que testifica nuestros esfuerzos. Vemos  a este documento más que nada, como una herramienta de motivación para nuestro equipo y también para usted, mientras se embarca en un viaje de descubrimiento con Metropolitan Touring.

Para ver nuestra revista Compromiso, por favor haga click aquí.

Metropolitan Touring’s new Commitment magazine


The world in which we live and the one we want to pass on to future generations is in our hands, a truism that is reflected in each and every one of our activities that have an impact on natural resources. To a great extent, we cannot return what we take from Nature, despite our best intentions. However, there are many things we can do to lessen the impact we cause.

Metropolitan Touring is constantly working to find new ways to accomplish this goal, since we are fully aware that healthy ecosystems provide goods and services to humans over the long-term, which in turn help us to live in a healthier world. With this in mind, we designed an Environmental Policy that seeks to provide a road map for our company, to help us navigate the waters of how best to implement practices that impact as little as possible on the environment.

Our Environmental Policy goes right to the heart of our business, and goes far beyond our work in the Galápagos. It’s part of the way we think, part of how we develop new travel products or approach a new partner, part of the moment we pause before clicking on ‘print’ at our desks. All of us have witnessed the success of how what are seemingly simple ideas can have massive impacts. Take replacing disposable water bottles with sturdier, refillable ones on board all our vessels: simple, yet we estimate that, in the first year of the practice alone, 77% less bottles (with all the resource-use associated with their manufacture and transportation to the islands) were sent to the land refill in Galápagos. Simple, yet effective.

Over the last year, we’ve seen the Fundación Galápagos-Ecuador’s work expand to new shores in the islands. Working hand-in-hand with local governments and other agencies, we are today contributing to projects on all four inhabited islands. On mainland Ecuador, our holding group’s new hotel and new Andean rainforest lodge have both raised the bar in intelligent, responsible lodging design in the country. And across the six countries in which we operate, we are having a positive impact and taking steps to be ever-more responsible when it comes to natural resource use.

The road is long and we’ve still a long way to go. But we hope you’re willing to join us on it, to tell us what more we can do or let us know what we’re doing right. We look forward to hearing from you!

Every year, we produce the Commitment, a small booklet, which testifies to our efforts. We look upon this document more than anything as a motivational tool for our team and also for you as you embark on a journey of discovery with Metropolitan Touring.

To see our Commitment magazine please click here.

El sabor original de Colombia


By Verónica Poveda, Metropolitan Touring Ecuador

Nunca imaginé cómo cambiaría mi vida después de conocer la cultura culinaria de Colombia, ni cuánto llegaría a disfrutarla estando allí… e incluso en mi propio país, Ecuador!!

La historia de cómo me enamoré de ella empieza justamente al inicio de mi viaje: combinaciones dramáticas y presentaciones de platos, de los que todos nos dimos cuenta. Y debo decir que el atractivo culinario de Colombia no termina con su comida. La amabilidad y cortesía de su gente en todo momento demuestra la calidez y el amor que acompañan cada plato.

Entonces se preguntarán: ¿Qué platos me cautivaron?

 Ajiaco

El ajiaco es el plato de las tierras altas de Cundinamarca y Boyacá en Colombia. Es una sopa a base de patatas, cultivadas en su propia tierra. El ajiaco que probamos en Bogotá se prepara de diferentes maneras, por lo general con los mismos ingredientes, en distintas proporciones, aunque se puede cambiar el pollo por carne. Contiene pollo, papas, cebollas y mazorcas. Realmente nos entusiasmamos cuando nos sirvieron la sopa con sus acompañantes: pollo deshuesado y deshilachado, mezclado con crema, y aguacate. ¡Sin olvidar la muy importante arepa! Hablaré de ella más adelante.

 Bandeja Paisa

Bueno ¡Llamarla deliciosa es nada comparado a probarla personalmente! Este plato se puede encontrar en todo el país. Por lo general, consiste en una porción de frijoles (con una cuchara de hogao encima), arroz blanco seco, carne molida de res, cerdo, chorizo, morcilla, fritas de plátano verde, tajadas de plátano, un huevo frito, rodajas de aguacate y tortillas de maíz, que se sirve todo junto en una bandeja. Por desgracia, no alcancé a comerla toda, pero lo habría hecho “con mucho gusto”.

 Lechona

He oído hablar de la preparación del cerdo para este plato, pero he decidido no explicarla. El deseo de comer algo tan delicioso, podría afectarse. De todos modos, la preparación es también muy diferente en cada zona del país, pero la que nos sirvieron en la Hacienda San José en Pereira, incluye aderezos especiales, que nos demostraron por qué es un plato que no puede dejar de degustarse en Colombia.

 Patacón

Los patacones o tostones se hacen con plátanos verdes pelados y cortados en cruz. Se los fríe dos veces y se sirven en restaurantes de toda Colombia como guarnición para platos de pescado o como aperitivo con guacamole, hogao (salsa de tomate y cebolla) o ají. Probé este patacón gigante después de plantar una palma de cera en el Valle del Cocora !Una experiencia única, seguida de un sabor único! ¡Después de plantar un árbol, todavía tengo que escribir un libro y tener un hijo!

Podría mencionar muchos más platos y bebidas deliciosas que se pueden encontrar allí …

Pero aquí está mi reflexión: ¡No has estado en Colombia, si no has comido arepas!

 La arepa es un icono reconocido de la cocina colombiana. De acuerdo con investigaciones recientes, la arepa es parte del patrimonio cultural colombiano y puede ser considerado como un símbolo culinario nacional.

En la región paisa, la arepa acompaña todas las comidas del día e incluso se condecora a personas famosas con un collar de arepas ¡Cómo quisiera ser uno de ellos!

 En Colombia, las arepas se pueden encontrar en cualquier lugar! Tiendas de barrio, supermercados y plazas de mercado, listas para cocinar o freír. También hay restaurantes especializados. Las arepas son cada vez más populares como parte del menú en muchos restaurantes.

También es muy difícil decidir cuál es la mejor de todas. Hay diferentes tipos, como el de la “arepa de maíz calentao”, “arepa de huevo” y la mejor: “arepa paisa” ¡No he encontrado algo más delicioso que las arepas! ¡Podría comerlas todos los días para el resto de mi vida! De hecho, lo haré.

“Bogoting” around


By Juan Sebastián Donoso, Metropolitan Touring Ecuador

Founded in 1538, Santa Fé de Bogota, the Capital city of Colombia,  located 2640 mts. above the sea level (a little over 8600 feet), right in the majestic Cundinamarca plateau, in the eastern Andean range of Colombia, can be reached by plane, arriving to El Dorado International Airport (which has connections with several important International airports around the globe).

Its accelerated urban transformation and growth, the innovative public transportation system (known as Transmilenio), its growth as investment and business centre, the diverse cultural agenda, the markets, its multiple events options, the natural and religious highlights, the great variety of gastronomic offer, its nightlife, amongst many others, make of Bogota one of the most cosmopolitan and interesting capitals in South America, and definitely a city worth to visit.

In terms of accommodation, you can either choose the quiet and peaceful nights that a colonial hotel at “La Candelaria” (the old town) can offer; to stay at a residential neighbourhood, close to the financial sector, or to be close to the action at “Zona T”, one of the most happening areas of the city.

When walking around “La Candelaria”, along the narrow streets, the informal vendors selling their typical sweets, the well-preserved constructions, are elements that make you breathe a completely different air; be ready to feel yourself magically transported to the past.  A visit to Museo Botero is a must. A display of more than two hundred pieces, personally donated and distributed around the building by Fernando Botero, a 79 years old internationally recognized plastic artist and painter, who without any doubt can be tagged as one of the most important art personalities in Latin America. 

The Gold Museum is another place in town that has to be visited. With an impressive collection of 34000 pieces made of gold and 25000 of metal, ceramic, textiles, stone, sea shell and bones, it is considered the most important of its type in the world.

A great view of the city can be got from the Monserrate Hill, which can be reached either by a funicular, by car or, if you are ready for some exercise, climbing lots of stairs….

At night, if it does not happen that you are in town on a weekend, when the famous bar-restaurant, mentioned in the “1000 places to see before you die” book, Andrés Carne de Res, located about half an hour north from Bogotá, opens, there is the chance to go to Andrés DC at Zona T, where you will be able to taste what the original one in Chia has to offer.

If during your trip to Colombia, Bogotá is your start point in the country, why not to take a couple of days to discover this amazing city.  At the end, “the only risk is wanting to stay”.

 f you want to know more about Bogotá, the capital city of Colombia, please visit de Metropolitan Touring’s web page.

Museo del Oro


Por Gissela Ledesma, Metropolitan Touring

Este museo contiene la memoria prehispánica de Colombia, donde vivían 11 culturas, de las cuales 5 estaban presentes durante la conquista española, fortaleciendo así la identidad cultural del pueblo colombiano.

El oro tenía valor espiritual legitimando a sus gobernantes y recreando a sus dioses en estas sociedades de paz  que no opusieron resistencia a los españoles.  

Los objetos de cerámica, orfebrería, huesos, piedras en el Museo están ordenadas cronológicamente en cuatro salas de exposición, donde se aprecian el trabajo de los metales y sus diferentes técnicas, la gente y el oro como parte de su organización política y religiosa, la cosmología y simbolismo  relacionada a temas místicos, donde el chamán era líder espiritual de las culturas, el mundo de las ceremonias de ofrenda para promover o restaurar el equilibrio de su tierra.  Es aquí donde se desprende la leyenda del Dorado representada por la Balsa Muisca, realizada completamente en oro y donde se aprecia a un cacique muy poderoso con sus sacerdotes quienes entraban en balsa al medio de la laguna y arrojaban oro a sus aguas.  La mayoría de las piezas que se encuentran en el museo fueron encontradas muy cercas de estas lagunas.

Lo encantador de este museo no sólo se basa en las exquisitas piezas de oro, trabajadas finamente con muchos detalles que indicaban un alto conocimiento orfebre, sino por la concepción espiritual de nuestros pueblos nativos americanos y su respeto por la tierra que les acoge.

Si quieres conocer más del Museo del Oro en Colombia, por favor visita el sitio web de Metropolitan Touring.

Underground Salt Cathedral?


By Adriana Velasco, Metropolitan Touring Ecuador

No words are enough to describe the beauty of the underground Salt Cathedral of Zipaquirá. Located just an hour and a half drive from Bogotá and five minutes from the colorful small town of Zipaquira, the underground Cathedral and salt mines await for its visitors. Hundreds of years ago, the salt miners built the Cathedral in devotion of their Catholic Saints, to ask them for protection during their dangerous and exhausting work. Nowadays, visitors explore its passages and tunnels to discover one of Colombia´s wonders.

The main entrance divides the sunlight from the darkness of its secrets and passages. As we went down, the smell of salt fills the tunnels and dense cool air is felt. Our guide explained about each of the fourteen stations that represent Jesus Christ´s viacrusis. Each stop reveals caves with different cross shapes illuminated with dim blue, orange or red lights that represent each station: Jesus condemned to death, Jesus carries his cross, Jesus is crucified, and so on.   

The main chamber of the Cathedral is breathtaking.  Tall ceilings, carved walls, sculptures of Saints and an impressive main altar represented by a 16-meter tall carved cross. Everything made out of salt and tastefully illuminated to enhance its details. As we walked through the main chambers at the end of the descent, I imagined myself hearing a mass at this incredible place while hearing a Gregorian Choir chant…

I couldn´t believe that at that moment, miners were working 200 meters below us, extracting salt.  The mine salts are still active and producing important volume for export. The visit ends in a well equipped audiovisual room where an impressive 3D video with the history of the mines and Cathedral was displayed.

Imposing, mysterious, unique, rich of stories to tell: The Salt Cathedral of Zipaquirá definitely exceeded my expectations. Definitely a must see in Colombia!

If you want to know more about Colombia, please visit Metropolitan Touring’s website.

Villa de Leyva


Por Gissela Ledesma, Metropolitan Touring

Fue  fundada en 1572 bajo normas arquitectónicas españolas,  trayendo a la mente una cierta similitud  a Andalucía.  Fue una importante ciudad y principal productor de trigo durante el siglo XVII, inspiración de muchos escritores y cuna de importantes personajes de la historia colombiana.

El punto de mayor importancia y encuentro es su gran plaza principal empedrada, y considerada la más grande de Colombia, rodeada de casas con arquitectura estilo colonial y su Iglesia Parroquial construida a mediados del siglo XVII.  Aquí se organizan grandes eventos, como el festival de cometas en Agosto y el festival de luces en Diciembre.

Hay muchas actividades que se pueden realizar en los alrededores, como visitar el pequeño museo “El Fosil”, donde se exhibe un fósil de un kronosaurus de 20 m de largo, entre muchas otras piezas que se encontraron en esta zona por haber sido hace millones de años un mar.

El “Infiernito” que es el centro astronómico de los Muiscas, cascadas, lagunas que invitan a realizar cabalgatas, rappel, o visitar sus iglesias y conventos como San Agustín, San Francisco, Carmelitas.

Este pequeño y pintoresco pueblo parece haberse quedado atrapado en el tiempo, conserva sus fachadas blancas, ventanales y puertas de madera pintadas de colores fuertes, balcones y patios llenos de flores con clara influencia morisca que invitan a quedarse algunas noches recorriendo el pasado por sus calles empedradas o simplemente tomando un delicioso café colombiano en una de las cafeterías de la plaza mayor mientras se observa la sencillez, amabilidad  y alegría de la vida de los boyacenses.

Si quieres conocer más de Vila de Leyva en Colombia, visita el sitio web de Metropolitan Touring.

The true taste of Colombia


By Verónica Poveda, Metropolitan Touring Ecudor

I never imagined how the culinary culture of Colombia would change my life, nor how much would I enjoy it while being there… and even in my own country, Ecuador!

The story of how I fell in love with it started right at the start of my trip there: dramatic combinations and presentations of dishes that everyone took notice of. And, I must say, Colombia’s attraction didn’t end with its culinary culture. Colombian’s kindness and the courtesy of the people at all times, shows the warmth and love that accompanies every meal.

So, which dishes captivated me, you may ask?

Ajiaco

The ajiaco is the dish of the highlands of Cundinamarca and Boyacá in Colombia. It is a soup made with potatoes grown on their own land. The ajiaco soup we tasted in Bogotá is prepared in different ways, usually with the same ingredients in different proportions, although you can change the chicken for beef. It contains chicken, potatoes, onions, corn cobs. You get very excited when you get the soup with its companions: boneless and frayed chicken, mixed with cream, avocado. Do not forget the arepa! I will talk about it later.

 

 

Bandeja Paisa

Well, calling it delicious is nothing to actually trying it. It can be found throughout the country. It generally consists of a portion of beans (with spoon hogao above), dry white rice, ground beef, pork, sausage, blood sausage, fried green banana, plantain slices, a fried egg, sliced ​​avocado and corn cakes, served all together in a tray. Unfortunately I could not eat it all, but would have done it “with pleasure”.

 

Lechona

I have heard of the preparation of the pig for this, but decided not to explain it. The desire of eating something so delicious might be lost. Anyway, the preparation is also very different in each area of the country, but the one we tried, at the Hacienda San José in Pereira, included special dressings that showed us why this is a dish that cannot fail to be tasted in Colombia.
 
 Patacón

 Patacones or tostones are made from green plantains peeled and cut cross-wise. Patacones are fried twice and served in restaurants all over Colombia as a side dish for fish dishes or as an appetizer with guacamole, hogao (tomato and onion sauce) or ají. I tried this giant one right after planting a Wax Palm Tree at the Cocora Valley – a unique experience, followed by a unique flavor! After planting a tree I still have to write a book and have a child!

I could still mention lots and lots of delicious dishes and drinks that you can find there…

But here’s what I think. You have not been in Colombia if you have not eaten arepas!!

The arepa is a recognized icon of Colombian cuisine. According to recent research, the arepa is part of the Colombian cultural heritage and can be considered as a national culinary symbol.

In the paisa Region, the arepa accompanies every meal of the day and a necklace of arepas is given to decorate many famous people.

I wish I were one of them!

In Colombia, the arepa can be found anywhere! Neighborhood stores, supermarkets and market places ready for grilling or frying. There are also specialized restaurants and the arepas are also getting popular as an element of the menu in other restaurants.

It is also very difficult to decide which one is better! There are different types, like the the “arepa de maíz calentao”, “arepa de huevo” and the best one: “arepa paisa”.

I have not found something tastier than the arepas! And could eat them every day for the rest of my life! In fact, I will!

If you want to know more about Colombia, ples visit Metropolitan Touring’s website.

Una ‘Taza Sin Fondo’ de Sabor – El Triángulo del Café en Colombia


Hacienda Venecia, Manizales, en el Eje Cafetero de Colombia

Su taza de café por la mañana, o el espresso al final de la cena, no volverán a ser los mismos luego de viajar al Eje Cafetero en Colombia.

Si es un aficionado al café, esta región le producirá la misma sensación que cuando tenía seis años y entraba en una ulcería.  Ese mismo sentimiento de deleite, en cada curva. Café, cafecito, tinto, cortado, machiatto, cappuccino, latte, mochaccino… Rico, negro, aromático.  ¡Una taza sin fondo de sabor!

El Triángulo del Café lo forman tres capitales departamentales – Pereira, Manizales y Armenia – entre los pliegues y ondulaciones de la cordillera del Pacífico del oeste central colombiano.  Esta parte de los Andes nunca es plana,  nunca es monótona.  No existe ninguna carretera recta.  Es como el opuesto topográfico de Holanda.  Las distancias son engañosas.  Una población que se ve cercana, quizás a 20 minutos por carro, toma realmente alrededor de dos horas en caminos sinuosos para llegar a ella.  Es una tierra arrugada, rugosa, agreste.  Los flancos de las montañas descienden desde cumbres nevadas, que se alzan hasta los 5.000 metros, como los dedos gigantes de un nigromante que quiere agarrar esta tierra para llevarla a su corazón.

En los valles más bajos, cada loma y colina, montículo y depresión del horizonte está cuidadosamente cultivado.  Un poco más alto, se han cortado los árboles para dar paso a pastizales, la hierba recién cortada de un verde casi fosforescente.  La región posee gran exuberancia, ya sea natural o hecha por el hombre.  Es ese resplandor vibrante que uno solo encuentra en el Trópico.

Juan Pablo Echeverri catando cafe

Pequena casa campestre de la Hacienda Venecia

Al lado este del Triángulo, cerca de Manizales, escondida en un hondo y empinado valle, cuyas laderas producirían vértigo a un pastor galés, está la Hacienda Venecia.  El camino de tierra que conduce a ella desde la ‘autopista del café’, curva, gira y vibra mientras se desciende 400 metros hasta una altura de 1500 metros sobre el nivel del mar, para finalmente llegar al lecho de un río y ascender un tramo para llegar a la propiedad.

Una casa blanca y simple, rodeada por árboles centenarios, plantaciones de arbustos de café y el canto de las aves, dan la bienvenida al visitante.  La propiedad ha pertenecido a la familia de Juan Pablo Echeverri por más de 45 años.  Luego de servirnos una taza del mejor café de la hacienda, que nos pone en onda, Juan Pablo comienza a contarnos sobre la historia, las variedades, procesos y productos de su mundo del café.  Un mapa nos muestra el trayecto de la pepa desde África a Europa y a las Américas.  Los granos frescos son examinados y tostados en un tostador especial, se intenta percibir los distintos aromas desde diminutas botellitas, se discute su consistencia, la bebida se sorbe para estimular el paladar, la taza perfecta surge desde una cafetera italiana.

Visita a la plantacion de la Hacienda Venecia

La lección sigue luego en el exterior, en el aire fresco y aromático, cuando Juan Pablo se adentra entre las nítidas filas de la plantación de arbustos de hojas brillantes, haciendo frecuentes pausas para explicar puntos de interés en el proceso de cultivo.  Nuestra visita es en febrero, y los arbustos están floreciendo, sus ramas más altas buscando la luz con sus brillantes flores blancas que parecen jazmines, y cuyo perfume se percibe en toda la plantación.  Emergemos por un sendero que desciende bordeando el Río Rosario que fluye montaña abajo hacia el Pacífico y lo cruzamos por un puente colgante.

En esta parte baja de la hacienda, Juan Pablo explica cómo se procesan las pepas y nos cuenta sobre la maquinaria, la certificación y los cuidados que se requieren para transformar la fruta del arbusto en el precioso grano apetecido por los conocedores del café.

Cerca de los edificios donde se procesa el grano, sobre una colina, está la hermosa casa de la familia, la típica casa de plantación de café de fines del siglo 19, pintada de blanco con acentos de rojo vibrante.  Hacia el lado oeste, la baranda hace eco del murmullo del agua del río, con hamacas colgadas de sus postes de madera, sofás y sillas de colores tropicales bañados por la luz de la tarde.

En la casa principal

Esta es la casa de huéspedes principal de la hacienda.  La madera oscura del piso de sus barandas exteriores, que da acceso a habitaciones cómodas y sencillas, se aviva con docenas de coloridas orquídeas.  Es un estilo de alojamiento B&B, donde los huéspedes comparten la casa con Juan Pablo y su familia cuando no están viajando y están en la hacienda.  La piscina ocupa el jardín del lado este, y también un área para parrilladas.  Un laguito, patrullado por una docena de gansos y patos, está en una esquina del perfecto jardín; jacintos y heliconias florecen con colores intensos entre la sombra que proyectan los árboles cubiertos de orquídeas.

En una visita típica a la hacienda, los huéspedes almorzarían aquí.  Pero nosotros estábamos con un horario diferente y ya era el atardecer cuando iniciamos la caminata de vuelta a la casa blanca de la entrada (que es también una casa de huéspedes más económica, con una pequeña piscina).  Las montañas se tiñeron de dorado a negro.  La niebla se extendía como velo por los valles más bajos y el río.  Los fragantes arbustos con sus ramas entrelazadas lucían de color esmeralda, las hojas de los cafetos resplandecían brillantes.

Llegamos a la casa, acalorados por la caminata cuesta arriba.  ¿Una última taza de café? preguntó Juan Pablo.  Era ya tarde y realmente teníamos que regresar.  Pero cuando se está en una de las mejores plantaciones de café del mundo, realmente uno no puede negarse.  Es como volver a estar en la dulcería cuando uno tenía seis años.  En el Triángulo del Café, no sólo se trata de una ‘taza sin fondo’, sino de una copa que rebosa.

Para más información sobre los itinerarios de Metropolitan Touring en el Triángulo de Café de Colombia, visite:http://www.metropolitan-touring.com/content.asp?id_page=3051

Para mas imagenes de la Hacienda Venecia y del Eje Cafetero de Colombia, ver esta galeria: http://www.flickr.com/photos/metropolitantouring/sets/72157626176790436/show/

Para mas informacion sobre la Hacienda Venecia, ver www.haciendavenecia.com

A Bottomless Cup of Goodness – Colombia’s Coffee Triangle


Hacienda Venecia, Manizales, in Colombia's Coffee Triangle

A morning cup of coffee, or an espresso after a meal, will never be the same once you travel to Colombia’s Coffee Triangle.

If you like coffee, the region is like stepping into your favourite sweet shop when you were six. Around every bend, there’s goodness. Coffee, cafecito, tinto, cortado, machiatto, cappuccino, latte, mochaccino… Rich, dark, aromatic goodness. Rocket fuel goodness.

The Coffee Triangle is made up of three departmental capitals – Pereira, Manizales and Armenia – wedged into the pleats and folds of Colombia’s western, central cordillera. It’s never flat in this part of the Andes. It’s never monotonous. Straight roads are unheard of. It’s like the topographical opposite of Holland. Distances are deceptive. A town that looks close, a twenty-minute drive away, in fact takes two hours of snaking roads to reach. It’s a crumpled, wrinkled, wizened land. Ranges tumble down from peaks that can soar right up to the snowline above 5,000 metres, like a wizard’s fingers reaching out to grasp the land to his heart.

In the lower valleys, every hill and hillock, hump and bump in the landscape is keenly cultivated. In the upper, the trees have been cleared to make way for pasture, the grass almost fluorescent green after cutting. The region is washed with a lushness, whether man-made or natural. It’s a vibrant glow that one only ever finds in the Tropics.

 

Juan Pablo Echeverri in tasting mood

Out-house on the estate, with rose garden

Off the Triangle’s eastern side, close to Manizales, tucked into a steep, deep valley whose flanks would give a Welsh sheep farmer vertigo, lies Hacienda Venecia. The dirt road to reach it from the main ‘coffee highway’ bends and kinks and judders its way down some 400 metres in altitude to around 1,500 metres a.s.l. before finally reaching a river bed and climbing a stretch to enter the estate.

A simple white house, surrounded by centenary trees, groves of coffee bushes and the chatter of birds, greets the visitor. The estate has belonged to Juan Pablo Echeverri’s family for over 45 years. Following a pick-me-up cup of the hacienda’s finest, Juan Pablo begins to enlighten us on the history, varieties, processes and products of his coffee world. A map shows the history of the bean’s progress from Africa to Europe to the Americas, fresh beans are examined then roasted in a special toaster, aromas sniffed and dissected from teeny tester bottles, consistency discussed, a brew expertly (or not) sucked in through the mouth to tease the palate, the perfect cup coaxed from an Italian coffee machine.

Tour of the plantation at Hacienda Venecia

The lesson is then taken outside into the fresh, aromatic air, where Juan Pablo wanders through the neatly-planted, rolling groves of shiny-leaved bushes, stopping frequently to explain points of interest in the cultivation process along the way. When we visit in February, the bushes are flowering, their upper branches catching the light with their bright white Jasmine-like flowers, whose perfume washes over the entire plantation. We emerge onto a trail that hugs the left bank of the Rio El Rosario, following it downhill to a bouncy suspension bridge that we ford in giggles as the river continues roiling down the mountains to the Pacific.

In this lower section of the farm, Juan Pablo runs through how the beans are processed and explains all the machinery, certification and care involved in transforming the bush’s fruit into the coffee-connoisseur’s cherished bean.

At the main house

Close to the buildings for processing the beans, the family’s very handsome late 19th-century coffee plantation house, painted white with accents of rich red, perches on a hillside. On its west-facing side, the veranda echoes with the shimmer of the river below, hammocks slung between its wooden posts, sofas and chairs in tropical colours bathed in afternoon light.

This is the hacienda’s main guesthouse. The dark hardwood floorboards of its external verandas are enlivened by dozens of orchids, linking the homely and unpretentious rooms. It’s a B&B style set up, with guests sharing the house with Juan Pablo and his family when they are at the farm and not travelling. A swimming pool occupies the east-side garden, with a barbecue area nearby. A pond patrolled by assorted gaggles of geese and ducks fills a corner of the immaculate garden, hyacinths and heliconia flowering in intense colours between the shade cast by orchid-festooned trees.

On a typical visit to the farm, guests would have lunch here. But we were on a different schedule and it was late afternoon by the time we began the walk back to the white house by the entrance (which serves as another, less expensive guesthouse, also with a small pool). The hillsides bled from gold into inky black. A haze began to veil the lower valleys and the river. The fragrant, tangled forest turned emerald, the leaves of the coffee bushes almost sparkling in their shiny finery.

We reached the house hot from the walk uphill. One last coffee? asked Juan Pablo. It was dusk and we really had to be going. But when you’re in one of the world’s finest coffee plantations, you really can’t say no. It’s like being six in the sweet shop all over again. In the Coffee Triangle, not only is the cup bottomless, it truly runneth over.

For more information on Metropolitan Touring’s itineraries in Colombia’s Coffee Triangle, visit: http://www.metropolitan-touring.com/content.asp?id_page=3051

To see more images of the Hacienda Venecia and Colombia’s Coffee Triangle, see this gallery: http://www.flickr.com/photos/metropolitantouring/sets/72157626176790436/show/

For more information on Hacienda Venecia, see www.haciendavenecia.com