Una isla en forma de corazón, con la pasión y corazón de su gente


Texto y fotografías por JP Verdesoto – Metropolitan Touring Ecuador

Hay pocos lugares en el Ecuador donde todavía se puede tener un poquito de ese sabor natural de cómo eran nuestras costas en el pasado, o al menos imaginar  y transportarte mentalmente  a aquel estado natural de nuestra región costanera. Uno de estos  lugares es sin duda la Isla Corazón en el estuario del Río Chone en Bahía de Caraquez, cantón Sucre, Provincia de Manabí.

Es un lugar mágico lleno de naturaleza, vida y gente amable. Ya son pocos los remanentes de manglar virgen que quedan en el Ecuador.  Pocos son también los proyectos de turismo comunitario que vienen ejecutando, en un claro proceso de conservación, mejoras y, sobre todo, cumpliendo con los objetivos trazados a largo plazo que permitan conservar estos lugares para disfrute de todos.

Uno de estos casos excepcionales es el proyecto de la comunidad Puerto Portovelo y la Isla Corazón, situada sobre el estuario del río Chone a solo 30 minutos de Bahía de Caráquez utilizando una embarcación a motor, y a solo 15 minutos por vía terrestre o por agua desde el muelle privado del Boutique Hotel Casa Ceibo.

La Isla Corazón es un refugio de manglares con más de 50 hectáreas de superficie, que se ha ido reforestando gracias al aporte y trabajo de los habitantes de la comunidad de Puerto Portovelo y sus pescadores artesanales.  Ellos han logrado duplicar la superficie de manglar sobre las 200 hectáreas y poco a poco se han convertido en los guías naturalistas mas entusiastas de la localidad en pro de la conservación de este recurso natural.  Los guías están agremiados bajo Asomanglar (Asociación Turística de Guías Nativos del Sendero Interpretativo del Manglar de Isla Corazón) creada en 1999.

 

La pesca artesanal fue desde siempre la actividad económica que generó sus ingresos; y su estrecha relación entre el mangle y los productos que de éste se derivan moldeaba su sustento económico.  Pero la naturaleza da y la naturaleza quita… la producción de camarón iba en aumento, de manera casi exponencial; y a medida que las camaroneras crecían,  talaban el manglar sin tener ninguna consideración sobre el ambiente y las consecuencias nefastas a largo plazo para la gente de las comunidad circundantes.

Los pescadores artesanales poco a poco vieron como la abundancia de la pesca iba disminuyendo. Ya desprotegidos todos por una tala de mangle imparable, era evidente que si algún fenómeno natural acontecía esta protección natural (los manglares) no los protegerían, como por ejemplo el fenómeno de El Niño de 1998 que casi destruye su comunidad entera. Esta realidad logró un cambio de conciencia en sus habitantes, que apoyados en el Programa de Recursos Costeros materializaron la constitución de su proyecto eco-turístico, mejoras y de conservación del manglar para beneficio propio y de las generaciones futuras.

Isla Corazón fue declarada Refugio de Vida Silvestre por el Ministerio del Ambiente en 2002, en el área del Estuario del Rio Chone (Estuario es la parte más ancha y profunda de la desembocadura de un río en el mar abierto o en el océano, como lo es la zona de Bahía de Caraquez).  Este estuario está formado por la confluencia de dos ríos, el Carrizal y el Chone, que forman en su interior la Isla Corazón, llamada así por la singular forma de corazón que tiene su silueta vista desde el aire. Este lugar alberga una gran colonia de fragatas con una altísima densidad demográfica; hay quienes coinciden que inclusive hay más que en cualquier isla de Galápagos.  Lo cierto es que la gran cantidad de fragatas es tan evidente que es imposible no notarlo –son  los resultados de más de 10 años de empuje y conservación– y lo reconfirman sus más de 60 especies de aves, entre migratorias y residentes, varias especies de moluscos, insectos, reptiles, plantas  y mamíferos, pero sobre todo sus habitantes que ven un futuro más prominente y sustentable en las actividades de turismo responsable.

Navegar por túneles de manglar que permiten entrar en el corazón mismo de estos ecosistemas únicos, en canoas a remo;conocer las tradiciones y anécdotas de sus guías locales, compartir con ellos experiencias comentarios y vivencias; visitar la plácida y tranquila ciudad de Bahía de Caraquez, su museo antropológico y recorrer sus calles, dan como resultado experiencias inolvidables para sus visitantes.  Si a esto, que es uno de los factores de éxito de cualquier operación responsable y sustentable, le sumamos el buen servicio, calidad y confort… logramos una experiencia que supera cualquier expectativa. Sin duda Casa Ceibo lo logra con su atención al detalle, excelente comida que fusiona los ingredientes locales con un toque personal de su chef creando una experiencia culinaria diferente, acompañado de buen vino, con espacios y áreas sociales que te invitan a quedarte mas tiempo de lo planeado, nuevamente su personal local amable y atento,  no dudo que la visita a esta región del Ecuador será inolvidable para cualquier persona que se de la oportunidad de explorar solo un poquito más de la gran diversidad que tiene para ofrecer la costa ecuatoriana.

Texto y fotografías por JP Verdesoto – Metropolitan Touring Ecuador

Isla Corazon – An island shaped like a heart


Text and photos by JP Verdesoto – Metropolitan Touring Ecuador

An island shaped like a heart, with the heart and passion of its people

There are only a handful of places in Ecuador that make you wonder about how things were in the coastal shores of the Pacific back in the days before “we” arrived here, beginning a one-way process that can often be irreversible –in terms of progress and development– when there is no ethos of conservation or sustainability.  Nature will hardly ever give you a second chance.

One of these places is Isla Corazón (Heart Island) in the Province of  Manabi, about one-and-a-half hours’ drive from the provincial capital of Manta.  Isla Corazón is located near the the town of Bahía de Caraquez, in the estuary of the Chone River.  An estuary is a partly enclosed coastal body of water with one or more rivers or streams flowing into it, and with a free connection to the open sea. This magical place is full of life and friendly local people, who are the main characters in this play of environmental conservation.

The fishermen of the village of Puerto Portovelo, through the local Association of Naturalist Guides and Mangrove Conservation (“ASOMANGLAR”), aim to protect their natural resource in order to provide more eco-friendly economical alternatives to their communities.  Through their efforts over 12 years of management, the community has managed to reforest the area that was affected by many shrimp farming corporations that built their shrimp pools, pretty much cutting off the whole mangrove line along the estuary. Once the native mangrove forest began to be destroyed, the harmful effects on local wildlife and also on the low-scale artisan fishing taking place got worse. The local people realized that their catches were decreasing. They were faced with a choice: work for the shrimp companies or cut more mangroves to sell as wood and get some cash to survive.  But this would not be enough to make a living over the long term, as already the mangroves were already being decimated…

By 1998  “El Niño” came – El Niño is characterized by unusually warm ocean temperatures in the Equatorial Pacific, an oscillation of the ocean-atmosphere system in the tropical Pacific having important consequences for weather around the globe. Among these consequences are increased rainfall across the southern tier of the US and in Ecuador, which has caused destructive flooding, and drought in the West Pacific, sometimes associated with devastating brush fires in Australia. This particular El Niño almost wiped the entire community off the face of the earth due to the heavy flooding.  Some of the wildlife, already affected by the consequent problems of the mangrove reduction, was on the verge of extinction.  Protecting the mangrove banks along the estuary and coast line is paramount because it forms a shield which stops erosion from flooding and also provides a refuge for many species in the area.

This tragedy awakened a new state of mind and consciousness in the local fishermen, who swore to protect what was left of the mangroves and make them grow for the benefit of all.  Today,  they have successfully achieved the growth of the mangrove from 50 hectares 200 hectares in the area of Isla Corazon since the project began in 1999.  This outstanding hard work has been done entirely by hand, and has considerably increased the numbers of marine birds, as both are directly related.  The frigate bird colony that lives on the island has more density per square meter than any other colony, including the Galapagos Islands.  The undeniable truth is that birds, mammals, reptiles, plants, fish and other species have found here, once again, a natural refuge, and this time with the help of the people, once their fiercest enemy and now its closest guardian and sponsor.

These natural elements and the personal stories told by the native guides as they take you paddling through magical mangrove tunnels, showing the wildlife with passion or visiting their community and its organization, will indeed have an impact in your life and they way of appreciating your surrounding.  It leaves you with the good sensation that we are still on time to save these and other spaces of life!  You will undoubtedly have a great experience…

But let’s add to this the good service provided by the local Hotel Casa Ceibo (www.casaceibo.com), with outstanding cuisine with the chef’s personal touch in preparing seafood and using the most flavorful local ingredients, great wine and spacious, cozy social areas that will make you think twice before checking out.  Add smiley, friendly staff and you will never want to leave this hideaway of peace and tranquility that everyone always looks forward to from time to time.

I cannot guarantee that you will experience exactly the same as I did, but I do guarantee that, if you have the chance to visit here, give yourself the opportunity to explore just a little bit further along the beautiful Ecuadorian coastline!  You will be pleasantly surprised.

Text and photos by JP Verdesoto – Metropolitan Touring Ecuador